AME
Principio de Vibración
María Coello
El tercer principio Hermético: es el de “vibración, el cual consiste en que todo se mueve, nada reposa, todo vibra en diferentes grados, en distintas direcciones y maneras, con una frecuencia e intensidad particular. De manera básica podemos definir la vibración, como el movimiento sobre un punto fijo, como lo electrones del átomo que giran en torno al núcleo. En la medida que la frecuencia es más rápida, es de tal intensidad que pareciera estar en reposo, es la energía del Espíritu, que constituye uno de los polos de la vibración mientras que en el otro extremo de la escala encontramos vibraciones más lentas, que se corresponde con la materia densa y que por su lentitud también parecieran estar en reposo. Existen entre ambos polos diferentes intensidades y modos de vibración. La materia está compuesta por átomos en constante movimiento y transformación; la Física Moderna ha comprobado que la energía y la materia son estados vibratorios, (e=mc2). Para la Doctrina Hermética, al igual que para la Doctrina espiritista, el Éter es un eslabón entre la energía espiritual y material densa; un estado que se manifiesta como una materia sutil de gran plasticidad y elasticidad, que todo lo llena y sirve de transmisor de las ondas de luz, calor, magnetismo y electricidad, que son algunas formas del movimiento vibratorio. Nuestro cuerpo intercambia átomos con el medio y se renueva constantemente, por eso nos decía Heráclito en la antigua Grecia: “Nadie se baña dos veces en el mismo río” haciendo referencia a que todo cambia, pero sabiamente añadió: “menos la Ley del cambio”. No debemos resistirnos al cambio porque él nos introduce a la corriente de la transformación que permite al Espíritu realizarse. El hermetismo a través del Principio de Vibración, afirma que toda manifestación, pensamiento, emoción, va acompañado de una vibración que afecta a los demás, de allí la importancia de aprender a dominar los estados mentales para producir las vibraciones adecuadas y repeler las perjudiciales, modificando nuestros pensamientos. Cuando nos reunimos con personas afines a nuestro sentir nos rodeamos de vibraciones y frecuencias similares; recordemos que las energías iguales se atraen y que nuestros pensamientos, emociones, deseos e impulsos son solamente estados vibratorios, debemos atraer a nosotros ondas positivas, modificando nuestros estados mentales; esto deben cuidarlo especialmente los médiums y recordar que los espíritus de mayor jerarquía moral vibran en alta frecuencia y que elevar nuestro estado nos permitirá sintonizar entidades espirituales de mayor progreso. La vibración también se manifiesta a través del color y del sonido, por eso lo que los colores y la música pueden cambiar nuestro estado anímico. También debemos cuidar las palabras que emitimos, porque tienen poder y pueden influir positiva o negativamente, tanto en nosotros como en los demás. El secreto de la Ley de Atracción, es la vibración que permite aline-arnos y comunicarnos con el universo. En este sentido podemos leer en el Espiritismo en su Asiento: “...las vibraciones de cada hecho de los hombres de la tierra, se comunican en todo instante por el conductor Éter...”. La comprensión de este principio permite alcanzar el domino de la transmutación, la alquimia del amor, que tanto para la Doctrina Hermética como para la espiritista es el nivel vibratorio más elevado que podemos conquistar los seres humanos.
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