Clarisas Trujillo
25/02/2021
Hoy todas las lectura de la palabra de Dios apuntan a un objetivo precioso: la oración de súplica; bellamente lo expresa la reina Esther en la primera lectura. El salmo no tiene pierde, y el evangelio es una invitación generosa de Jesús a suplicar al Señor aquello que necesitamos y que, como Padre bueno, está dispuesto a darnos; por todo ello me encantaría dar algunas pistas sencillas de cómo podemos iniciar y mantener cada día nuestro encuentro con Dios.
Y decirte ante todo que la oración es una experiencia única e irrepetible, cada quien debe disponerse a este encuentro, a esta aventura de la mejor manera posible, con mucha disponibilidad y entrega, el resto es gracia del cielo, es darle el timón al Señor, permitir al Espíritu Santo obre en nosotros, que sea Él quien ore en nosotros.
Lo primero, y aunque parezca superfluo, es creer que Dios existe, que está vivo, que es real y que me escucha. Está delante y dentro de mí, me mira con una mirada serena y bondadosa; me conoce bien, no hace falta que le diga cómo soy, "Porque tú creaste mis entrañas;me formaste en el vientre de mi madre..conocías hasta el fondo de mi alma".
Él sabe de mis debilidades, de mis pecados, de mis incoherencias, de mis dudas, de mis miedos, de mi soledad, pero también sabe de mis obras, buenas de mi deseo de ser mejor, de mis ganas de ayudar, de amar y servir. Me conoce de verdad.
Lo segundo es: saber estar con atención y respeto ante Dios, no nos presentamos de cualquier manera ante personajes importantes, cuánto más ante el creador del universo, ante MI SEÑOR, la confianza no quita el respeto, ni el respeto el cariño sagrado.
Pídele que te permita estar bajo la sombra protectora y atenta del Espíritu Santo para que nada te distraiga y le prestes TODA tu atención. Que puedas respirar bajo su atmósfera serena y pacificada.
Lo tercero, que es importantísimo, es el situarmos sin caretas ante Él, tal cual somos; y también quitar cualquier imagen falsa o rara que tengamos de Él, podemos imaginarnos con toda certeza- por lo que Jesús mismo ha dicho de Él- que es un Padre Bueno y además que es nuestro Padre, y así quiere que le llamemos y sintamos.
Entonces podemos estar ante Él con confianza y gritar y llorar y alabar y súplicar...desahogar nuestro corazón ante Él Expresar nuestra impotencia con lágrimas tambien es un lenguaje que comprende el Señor, como lo capta y comprende la madre en el niño recién nacido.
Quizá tengas que empezar diciendo humildemente: Señor, no se orar, enséñame, por favor, a dialogar contigo, que tu Santo Espíritu me inspire lo que deba decirte, y, sobre todo, me de un corazón y una mente abierta para escuchar lo que Tú me quieres decir....
Luego coge la Palabra de Dios y quédate con cualquiera de las tres lecturas, la que más te diga al corazón y déjale que resuene lo que quiera decirte. Y mantén aquello que se te clave en el corazón. Dale gracias por este momento y finalmente recuerda y prolonga tu oración mientras caminas, manejas, trabajas, barres o cocinas.
Lecturas de hoy Jueves de la 1ª semana de Cuaresma
Hoy, jueves, 25 de febrero de 2021
Primera lectura
Lectura del libro de Ester (14,1.3-5.12-14):
EN aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor.
Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo:
«¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro.
Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él.
Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8
R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor
V/. Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.
V/. Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.
V/. Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-12):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».
Palabra del Señor
23/02/2021
PADRE NUESTRO, Padre de todos, del cristiano y del musulmán, del judío, del agnóstico y del ateo; Padre de todo aquel que tiene aliento de vida sobre la faz de la tierra y que miras con infinita paciencia nuestra vuelta hacia Ti.
Padre que amas y sufres por Juan, por Carlos, por Sandra, por Carmen, por Luis, por Pepe, por María, por todos tus hijos como si fueran los únicos a quiénes dedicar todo tu tiempo, todo tu amor y tu ilusión.
Santificado sea tu nombre; que podamos darnos cuenta de Quién eres, que te conozcamos para que podamos explotar de júbilo y alabanza, de gratitud y adoración, con todas las fibras de nuestro ser, por Ti, Dios, infinitamente poderoso y bueno, cercano, amigo, ¡Padre!.
Ven a reinar sobre nosotros, sobre nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones y se impregne nuestro mundo de amor, de paz, de justicia, de verdad, de respeto, de armonía, de fraternidad y unidad. Que el universo entero esté lleno del conocimiento de Ti y desaparezca la maldad de la tierra.
Tu quieres quentidos tus hijos se salven, que sean felices de verdad y para siempre, hágase pues ésta tu voluntad y haz que te ayudemos a cumplirla, aunque no logremos entenderla ahora, como lo hacen en el cielo y lo hicieron en la tierra los que ahira viven contigo eternamente felices.
Danos hoy el pan para nuestras mesas, sazonado con la serenidad de un trabajo, un techo y la educaion para nuestros hijos. Y por favor , Padre, no nos dejes en ayunas del Pan de tu Hijo, el Pan eucarístico, haz que lo busquemos más que el alimento del cuerpo, porque es el que nos da la verdadera vida del alma.
Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos...ayúdanos, Padre, a perdonar y a liberar nuestro corazón de todo resentimiento que daña nuestro espirirltu, nuestra salud física y espiritual.
No nos dejes caer en la tentación, y danos el sentido común para no exponernos a ella, que solapada o abiertamente se insinúa en nuestras vidas.
Y líbranos del maligno.
Amén.
Oración Clarisas Trujillo
05/02/2021
Cuidado!. Cuando el demonio ve un resquicio por dónde entrar, entra, no pierde la ocasión.
Es lo que le pasó a Herodes hijo de Herodes el grande gobernador de Palestina, a quién Juan El Bautista le reprochaba su conducta inmoral por haberse casado con Herodías la esposa de su hermano Filipo; le advertía muchas veces y Juan lograba despertar lo mejor de él mismo, lo admiraba, "lo escuchaba con gusto", dice la escritura que incluso "lo defendía lo respetaba porque sabía que era un hombre honrado y santo, y en algunas cosas seguía su consejo". Pero no terminaba de cortar con el pecado que le ataba: dejar a Herodías, la mujer de su hermano; y cuando uno no termina de cortar por lo sano con lo que vea toda la luz que no es bueno, el demonio busca silenciar la conciencia(no pasa nada, total, todo el mundo lo hace, una mentirita no hace daño a nadie, etc..) va encalleciéndose la conciencia, va acallando su voz y si es posible silenciará la vida de aquel que te advierte qué no vas por buen camino, y te hará hacer cosas que jamás pensaate llegar a hacer.
Y la ocasión llegó precisa para Herodías que deseaba eliminar de su camino a Juan Bautista, porque le estorbaba para sus intereses, porque quería arrancar de sus garras a Herodes.
Cuántos medios y cuántas puertas abiertas tiene el enemigo del hombre para hacernos caer en sus redes: una fiesta malsana, unas copas de exceso, la droga, la pasión y el desenfreno que despierta el espectáculo; y la imprudencia de una promesa que que no quiere retractarse para no quedar mal ante los invitados.
El aparentar, el qué dirán...siempre van a favorecer nuestra la intranquilidad y la angustia porque no nos deja ser la verdad de lo que somos, que es lo único que nos deja ser felices de verdad y dormir tranquilos, sin la angustia de una vida falsa o doble.
Y Herodías sale con la suya, tiene su trofeo: la cabeza de Juan; aunque el que pierde en realidad la cabeza es Herodes que empieza a ver a Juan bautista por todos lados y cree que Jesús es Juan bautista que ha resucitado aquél que él había mandado matar.
Cuántas enseñazas nos regala este pasaje del evangelio.
"Es de inteligentes aprender de los propios errores, pero es de sabios aprender de los errores de los demás".
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,14-29):
EN aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían:
«Juan el Bautista ha resucitado de entre los mu***os y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Otros decían:
«Es Elías».
Otros:
«Es un profeta como los antiguos».
Herodes, al oírlo, decía:
«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea.
La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«¿Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.
Palabra del Señor
Rugen las tormentas braman vendavales...
Por muy fuertes que sean las tormentas que enfrentemos en la vida, por muy altas y bravas las olas que nos vienen encima; por muy solos y desesperados que nos sintamos...por muy lejos o silecioso que experimentos a Dios en esos momentos: ¡Él está con nosotros!, en nuestra misma barca.
Él conoce bien lo que sentimos, sabe de lo duro que a veces se nos torna la vida, que tenemos la sensación de que se nos mueve el piso, nos sentimos desesperamos. ¡Que nos hundimos!... Mientras Él, duerme tranquilo; y hasta pareciera que no le importase lo que estamos viviendo, sin embargo, ¡Él está con nosotros! y poder tiene para calmar y sosegar la furia del mar y del mal que nos atormenta.
Es preciso que hagamos como los discípulos: Despertemoslo, gritémosle, con todas las fuerzas de nuestra alma. La mejor oración es la que sale del fondo de nuestra alma, como el grito incontenible que llevas en tus entrañas ante la muerte de un ser querido o la angustia de una madre o de un padre, ante tu hijo que no mide el peligro de sus acciones, o como la del hijo rebelde y alocado que un día fuimos, que se siente incomprendido y desfoga toda esa furia que es a la vez impotencia. ..Gritale a Dios, despiertale de dentro de tu corazón dormido. No temas pasarte de confianza o que le puedas faltar el respeto, que lo que mas le duele a Dios es que le tratamos como a un extraño y desconocido, que ignoremos o dudemos de su presencia y no tengamos la osadía de sentirlo Padre, Hermano, Amigo que nunca falla.
Cuando experimentos su amor entonces comprendemos que Él nunca se ha apartado de nuestro lado, está junto a nosotros, solo nos pide tener confianza, la tormenta pasará, las aguas se calmarán, volverá el sosiego, volverá la paz .
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