BioSalud.org
17/06/2013
DE CULPA Y CULPABLES
La vida no es un misterio a resolver sino un camino por recorrer; travesía cósmica, viaje transitorio. Escuela de la vida, maestra vida. Cuna de aprendizaje y vivencias, nos brinda siempre aquello que necesitamos para crecer, y muchas veces no lo que queremos obtener.
Viajar ligero es la clave, transitar liviano lo ideal, descargando las experiencias y vivencias negativas. Esto es quitarse las culpas, los cargos y las cargas del pasado, sabiendo que a cada instante estamos construyendo nuestro futuro, que el ayer quedó atrás y solo podemos existir en el presente.
Aprender de lo negativo para no repetir y de lo positivo también para que se pueda incrementar. Despojarse de las culpas. Tú culpa, la mía y la de lo demás.
Culpa y culpables, adjetivos y calificativos cual mochilas pesadas a veces nos tienen que acompañar en el itinerario del viaje.
Culpables nos sentimos y hacemos sentir. Culpables hacemos y designamos, creamos y así permitimos que como reguero de pólvora nos persiga el dolor y la insatisfacción a lo largo de nuestro recorrido.
Quitarse la culpa, es recobrar la conciencia, el alma, tu ser interior. Es rescatar tu inocencia, la cualidad prístina, clara y sin mancha que siempre te acompaña. Ese diamante interior que está esperando relucir cuando las capas del carbón se vayan cayendo.
Despojarte de esa condición te libera, te hace ligero, leve. Empiezas a conocer la gracia y recién vives multidimensionalmente.
Ya no te quedas en tu cuadrícula y encasillamiento de miedos, temores y turbaciones personales. En aquello que le llamamos el “hubiera sido” o “el hubiera hecho”, te das cuenta al fin que el pasado ya está lejos. Entonces empiezas a comprender que la vida es más que eso, más que un momento de dolor causado o error cometido. Te sientes humano, te sensibilizas y puedes gritar a los cuatro vientos: ¡Soy humano...tengo derecho a equivocarme! ¡Me equivoqué...lo siento!
Recuerda siempre que por más errores que hayas cometido, daño producido y sufrimiento ocasionado, puedes recuperar tu inocencia cuando aprendes, haces consciencia de lo cometido y no lo vuelves a repetir. La existencia nuevamente te cobijará, la vida te arrullará y te sentirás otra vez en casa.
Atrévete a ser feliz, a viajar disfrutando el recorrido que te asignó la vida. Siembra en tu corazón la fuerza de las tres semillas blancas, toda época es propicia, basta de sufrir.
1. Auto confesión: Confiésate a ti mismo, a tu conciencia, allí tú posees toda la potestad de la creación para redimir tu experiencia. Tu ser interior te espera, el alma te escucha. Reconoce tu error, hazlo tuyo sin crítica, miedo ni juicio, solo reconoce. Responde desde tu centro, sé responsable. Asume lo que te corresponde.
2. Autodeterminación: Aprende del dolor ocasionado, dale un significado y sobre todo de manera determinante no lo vuelvas a repetir. Recuerda que aquello que haces a tu semejante, te haces a ti mismo; que todo lo que siembras lo vas a cosechar. Ten coraje de establecer en tu interior ésta lección.
3. Antídoto: Pueda ser que el daño esté hecho pero las consecuencias de la acción no sabemos cuándo se darán y caerán como fruto maduro. Aplica una fuerza contraria a la que utilizaste en tu error y realiza acciones positivas para reparar el daño que causaste. Hazlo desde de tu ser, de corazón; no por miedo o temor, sino por la necesidad imperiosa de aliviar y sanar esas heridas y huellas de sufrimiento que ocasionaste.
Ahora deja que las semillas germinen dentro de ti, dale tiempo al tiempo, pronto llegará la época de cosecha.
A paso firme sigue tu viaje caminante, con los pies en la tierra y la mirada en el cielo. Te esperan valles y mesetas, montes y llanuras; lluvia, granizo y trueno. Invierno y verano. Pero ten por seguro que al final verás la primavera rebosante y el gran arco iris que te espera en la cima de la montaña.
Viajeros somos y en el camino nos encontramos; allí nos conocemos, compartimos, amamos y luego continuamos. Es un instante en el infinito.
Dr. Fernando Arizábal.
17/06/2013
EL PODER SANADOR DEL PERDON
Vivir en el pasado es morir al presente, nos perdemos el ahora cuando estamos en el ayer. El pasado ata, atrapa y mata. El presente libera, crea y da vida. Sólo en el tiempo del ahora nos permitiremos vivir satisfactoriamente. El pasado es el recuerdo doloroso, el sentimiento que se convirtió en resentimiento, la experiencia dolorosa que le llamamos culpa. El amor que se transformó en odio, la sensibilidad que se vuelve sensiblería. Experiencias de dolor, miedo, culpa, insatisfacción y tristeza. Pesada carga que a veces llevamos con nosotros, equipaje que no nos permite vivir sino sobrevivir a duras p***s.
Accedemos al presente cuando perdonamos, nos perdonamos y perdonamos a los demás. Perdón, palabra mágica y sanadora. Perdonar no es aceptar los hechos ocurridos, no es olvidar, tampoco es negar lo que nos pasó. El perdón no justifica pero tampoco juzga. El perdón te libera del pasado y te pone en tiempo presente.
El ahora, tiempo de Dios. Momento maravilloso donde existen todas las posibilidades de cambio y transformación; en el cual tú comprendes y no solo entiendes, aceptas pero no te resignas, aprendes para crecer y no para sufrir. Dejas de ser víctima y te conviertes en aprendiz. Recuperas de esa manera el poder que alguna vez en ese pasado, lo habías extraviado. Poder de dirigir, determinar y direccionar tu vida. Poder de amar, comprender y aprender. De construir un futuro a partir del presente.
El perdón no interroga, no tiene preguntas del pasado, porque ese pasado ya no existe. No importa lo sucedido porque ya sucedió. Pero si es importante lo que hagas en el presente porque eso determinará tu futuro. No te conviertas en victima de otras víctimas, ni en actor de dramas de dolor y sufrimiento. Crea tu propia obra de teatro. Sé tú el guionista, el director y el observador.
Abre tu corazón al perdón, libérate de toda esa carga que te esta pesando y no te deja avanzar. Perdona desde la comprensión amorosa, no para que cambies a los que te dañaron o justifiques los hechos acontecidos. Perdona para que seas feliz y recuperes la paz. Comprende que detrás de todo hecho por más doloroso y funesto que acontece siempre existe un significado profundo.
Perdónate a ti mismo, recupera tu integridad y tu inocencia.
Sobre todas las cosas que hayas hecho, cometido o protagonizado; considera que sigues siendo inocente a pesar de todo.
Libérate del miedo, del dolor y de la culpa. Siente que todos tenemos el derecho de equivocarnos alguna vez, pero también disponemos de la obligación de aprender para no repetir la experiencia dolorosa.
Perdona a los demás, mira en cada agresor una víctima de su pasado. En cada hecho de dolor una enseñanza que aprender. No dejes que te conviertan en víctima de otras víctimas y en victimario de los demás.
Acepta los hechos que te ocurrieron, no como resignación sino como actitud transformadora para el cambio. Convierte ese odio y resentimiento en comprensión amorosa, la culpa en aprendizaje y el miedo en coraje.Despierta de la pesadilla tenebrosa del pasado a la vida cálida en presente que te espera.
Perdón, perdonarnos, perdonar. Hace mucho tiempo alguien nos había ya enseñado lo mismo cuando dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Ahora es el momento de aprender, porque ya no hay más tiempo que perder.
Dr. Fernando Arizabal.
19/03/2012
Vida y salud no son más que integridad o plenitud, por eso se puede morir sano o vivir enfermo. La diferencia está en la actitud, pues se es libre para ver en muerte o enfermedad tanto de catástrofe como de oportunidad. El secreto está en ser siempre el aprendiz, pues el sentido de salud y enfermedad, vida y muerte es aprender, paso a paso, la lección del Ser.
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Categoría
Teléfono
Página web
Dirección
Avenida Javier Prado Este 228, Dpto 301, San Isidro
Lima
LIMA27