Dashatris
16/11/2020
En la casa de oro algo se va cocinando. Adentro, las moscas se soban las patas, mientras la rata se viste con un traje nuevo, sintiéndose dueña del festín donde tragará todo lo que el pueblo produce.
Afuera, el pueblo muere de hambre. Dichosa rata que, con el hocico lleno, sale a decir que “nos quiere”, proclamando toda clase de promesas. Como toda rata que no posee gran cerebro, en unos días olvidará lo dicho y bailará con las moscas, tramando cómo salir a seguir devorando lo poco que le queda afuera al pueblo.
R.M.
29/01/2019
Relación entre los pies y el plexo solar
El sistema simpático está compuesto por varios centros escalonados en la columna vertebral, desde el cerebro hasta la base de la médula espinal, y una parte periférica , constituida por nervios y ganglios, comunicados entre sí por redes de filamentos nerviosos llamados PLEXOS.
El plexo solar, situado a nivel del estómago, es uno de ellos.
Se creía que el sistema simpático (el sistema nervioso simpático es parte del sistema nervioso autónomo) no tenía relación con el cerebro, sino con funciones de otros órganos. Hoy se sabe que ambos guardan una relación muy estrecha. El cerebro no puede actuar directamente sobre los órganos, lo hace a través del sistema simpático.
Mucho se ha hablado del gesto de humildad de Jesús al lavar los pies a sus discípulos, mas no se ha tenido en cuenta la enseñanza esotérica más profunda que implica que él lavaba sus pies para despertar en ellos las fuerzas de sanación del Plexo Solar.
Seguro muchos habrán notado esta relación, cuando tenemos muy fríos los pies, sentimos una contracción en el plexo solar y si comemos en ese momento, no digerimos bien la comida
El plexo solar es un centro muy importante para nosotros. Es el asiento del sexto sentido, con el cual percibimos por encima de la mente, sensaciones supramentales.
Tenemos que evitar todo lo que lo contraiga, porque ello lleva a la contracción de los vasos sanguíneos y de otros canales del cuerpo…y cuando nuestros líquidos circulan mal, a la larga tendremos trastornos de salud. Lo que más perturba al plexo solar y a los órganos internos, hígado, riñones, estómago, etc., es el miedo, la ira, las preocupaciones, la duda. Los pensamientos y sentimientos caóticos destruyen la armonía del plexo solar y, como éste es el depósito de nuestras energías, nos desmagnetizamos.
Cuando eso nos ocurra:
• busquemos un gran árbol,
• ponemos nuestra espalda sobre su tronco
• poniendo nuestra mano izquierda sobre la espalda, con la palma apoyada contra el tronco, al mismo tiempo que ponemos la mano derecha sobre nuestro plexo solar para recargarlo
• pidiendo al árbol permiso para usar sus energías y agradeciendo después de unos diez a veinte minutos.
También fortalecemos el plexo solar escuchando el agua de una cascada, un río de montaña o manantial. También podemos sumergir las manos en agua.
Tahíta.
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