Protector PottyTop - Protector de Inodoro Desechable
02/05/2021
19/01/2021
Consecuencias para el niño de aguantar las ganas de o***ar
Estos son los peligros de contener la o***a durante mucho tiempo y de forma repetida, para los niños
Todos lo hemos hecho en algún momento determinado, ya sea porque estamos entretenidos con alguna otra cosa, por pereza o porque preferimos hacerlo en casa. Y es que, a veces aliviar la necesidad fisiológica de o***ar llega en un momento muy poco oportuno.
A los niños les pasa muy a menudo, es muy común verles bailoteando y dando saltitos mientras la madre o el padre pregunta: pero, ¿te haces p*s?, ¿por qué no vas al baño?... ¡ve a hacer p*s ya! No es que los padres seamos muy pesados, es que acostumbrarse a aguantar las ganas de o***ar tiene consecuencias nefastas.
- Ensanchamiento de la vejiga: la vejiga está preparada para admitir entre 150 y 220 ml de líquido, aunque depende de cada persona. Cuando está llena, el cerebro da la orden de ir a hacer p*s, produciendo una sensación de molestia. Si no lo hacemos, seguimos aguantando y bloqueamos esa sensación y además seguimos ingiriendo líquido, las paredes de la vejiga seguirán ensanchando.
- Infecciones: A través del p*s eliminamos las sustancias que el cuerpo no necesita, por lo que en la vejiga se almacenan desechos y ácidos. Si estas sustancias quedan almacenadas de forma constante en el tracto urinario o en la misma vejiga pueden dañarlos. Además, si los niños se acostumbran a aguantar las ganas de o***ar, mantendrán durante más tiempo las bacterias en el cuerpo, esto puede causar infecciones e incluso cistitis.
Daños en los riñones: los riñones filtran las toxinas del cuerpo antes de ser eliminadas por la o***a. Por lo que mantener esos desechos en la vejiga puede hacer que en los riñones comiencen a almacenarse pequeños residuos en forma de cristalitos, para luego pasar a formarse piedras o cálculos, algo que resulta realmente doloroso.
- Fugas: los niños tienen un limitado control de la o***a, es posible que jugando o riendo terminen haciéndose p*s encima, lo que supone una situación bochornosa para ellos si están con otros niños, además del trastorno de tener que volver a casa para cambiarles de ropa.
10/01/2021
Si vas a utilizar un baño público con tus peques, conoce la información para cuidar de su salud y su seguridad.
Cada vez que salimos con nuestros hijos y necesitamos usar un baño público para atender sus necesidades, debemos tomar ciertas medidas para cuidar su seguridad e higiene.
Los baños públicos pueden ser escenario de un cuadro de infecciones y otro tipo de riesgos para los pequeños. Es por eso que compartimos contigo estas medidas para que puedas cuidar la salud y seguridad de tus hijos:
Procura que usen el baño antes de salir: lo ideal sería evadir el uso de un baño público, por lo que es mejor que tus pequeños hagan del baño antes de salir de casa.
Para usar el cambiador: antes de acostar a tu bebé para cambiarle el pañal, limpia la superficie del cambiador con una toallita húmeda y agrégale un poco de gel antibacterial. También utiliza una cobijita para evitar el contacto directo con el mueble.
Para el inodoro: si tu peque ya no usa pañal, procura limpiar el borde de la taza del baño e indicar a tu pequeño que evite el mayor contacto posible para evitar salpicaduras.
No los dejes ir solos: siempre acompaña a tus hijos al baño, aunque estos parezcan seguros. Si eres mamá de un niño menor de 6 años, puedes ingresar con él al baño de mujeres; si ya es mayor, procura esperarlo lo más cerca a la puerta del baño de hombres.
En caso de que seas papá y tengas una niña, hay baños en los que puedes ingresar a tu hija al baño de hombres. Lo importante es evitar que se quede sola con extraños.
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