Potencial Mindfulness
16/05/2026
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13/05/2026
Muy buena reflexión...
No se cansa maestro, de luchar contra la estupidez humana?
Pregunta de Fabian Roiz
Respuesta de Prabhuji:
No amigo, uno no se cansa porque en realidad no se lucha directamente contra ella. El momento que comienzas a luchar contra la estupidez humana, ya te has vuelto parte de ella. A la necedad le fascina la batalla porque se alimenta de oposición, engorda con argumentos, se perfuma con ideologías y sale a la calle orgullosa diciendo: “¡Miren, tengo razón!”
Y no creas que la imbecilidad es falta de inteligencia, porque a veces posee doctorado, corbata, púlpito, bandera, libro sagrado bajo el brazo. Hannah Arendt vio algo terrible en esto: el mal puede volverse banal cuando el pensamiento se duerme. No hace falta un monstruo; basta un funcionario obediente, una mente que repite consignas, una conciencia que renunció a examinar lo que hace. La estupidez más peligrosa no siempre grita; a veces firma documentos, dicta sentencias, predica sermones y habla con impecable gramática.
Por su parte, el sabio no lucha, sino que solo enciende una lámpara, nada más, y la oscuridad, en lugar de sentirse ofendida, simplemente desaparece. No es necesario tratar de golpearla con un palo o dispararle con una escopeta. Imagínate a un hombre entrando en una habitación oscura con una espada, gritando: “¡Oscuridad, sal de aquí!”. Me parece que, si pudiera, la oscuridad se reiría a carcajadas. Basta con una llama pequeña, un fósforo diminuto, para que la oscuridad que parecía tan amplia ya no esté. Porque la estupidez humana no es una sustancia, sino ausencia de conciencia. No te aconsejo odiarla, porque en el momento en que la odias te contaminas; si la desprecias, te haces arrogante y soberbio, y si quieres corregir a otros, te vuelves reformador profesional, una de las patologías más respetables del manicomio humano. Spinoza enseñó que no se comprende nada mientras se odia. Odiar es seguir esclavizado por aquello que se rechaza. La verdadera libertad empieza cuando una pasión deja de arrastrarnos y se convierte en objeto de comprensión. Por eso, comprender la estupidez no significa justificarla; significa impedir que entre en nosotros bajo la forma refinada del resentimiento.
Mira, la trampa es creer que la estupidez humana está solo allá afuera, únicamente en los otros, en los demás. El ego siempre dirá: “Los estúpidos son ellos”. Y en ese instante ha nacido el estúpido mayor: el que cree que está libre de estupidez. Todos sabemos que, en nuestra sociedad, los estúpidos son mayoría. Sin embargo, ninguno de nosotros ha tenido el placer de que alguno se presente como tal, reconociendo su propia estupidez. Al contrario: aunque sabemos que los id**tas son mayoría, todos nos consideramos parte de esa minoría lúcida.
La verdadera revolución comienza cuando uno es capaz de reírse de su propia tontería. Porque entonces hay esperanza, porque quien puede permitirse aceptar que ha sido id**ta ya deja de ser completamente id**ta. Quien así actúa ha abierto una pequeña ventana por la cual comienza a entrar aire fresco.
¿Cansancio? Bueno, la verdad es que, aunque el cuerpo y la mente se cansen mucho, la consciencia no se agota porque, en lugar de empujar el río, fluye con él. La consciencia no se esfuerza por convertir piedras en rosas, sino que solo ofrece sol, tierra, lluvia, espacio. Algunas semillas despiertan, mientras que otras continúan durmiendo; la existencia no tiene apuro, los únicos con prisa son los políticos, los neuróticos y los promotores de creencias.
El deseo de salvar a la humanidad puede ser una forma egoica sumamente sutil. Los salvadores del mundo son los que más le han dañado, la humanidad ya ha sufrido bastante de sus salvadores.
Mejor sentarse en silencio, amar a alguien sin poseerlo, decir una verdad sin violencia, reír sin motivo, meditar sin esperar recompensa y créeme que ese perfume puede viajar mucho más lejos que mil discursos.
Nunca luches contra la estupidez humana, amigo. Sé tan consciente que tu propia presencia sea una pregunta incómoda, sé tan vivo que los respetables mu***os se sientan perturbados. Vive tan libre que tu libertad haga que las jaulas comiencen a sospechar de sí mismas.
Y cuando te encuentres frente a la estupidez personalizada, sonríe y observa con compasión, porque quizás detrás, quizás solo encuentres un niño asustado usando una pesada armadura. Quizás solo encuentres a alguien que nunca fue amado. Y quizás solo te encuentres a ti mismo allí, solo que con otra máscara.
Entonces no hay cansancio, porque a veces, amigo, hasta la estupidez tiene su provecho como el barro del que puede nacer el loto. Sin barro no habría loto, sin noche ni siquiera una estrella, y sin una humanidad dormida, ¿dónde podría florecer el despertar?
La realidad no se materializa desde el deseo activo, se materializa desde la ausencia de contradicción. Wow
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