Eraser Haikus
26/09/2025
En 1805, el ingeniero suizo Henri Maillardet desafió los límites de la mecánica y creó algo que parecía salido de la imaginación: un autómata capaz no solo de dibujar, sino también de escribir poemas en francés e inglés.
Funcionaba con un sistema de resortes y levas que, como una memoria mecánica, guardaba en sus engranajes los movimientos precisos de una mano. Esa mano podía trazar siete dibujos diferentes y redactar versos completos. Para su época, era una hazaña sin precedentes: ningún autómata conocido poseía una “memoria” tan extensa.
El artefacto viajó por el tiempo hasta perder su origen. En 1928 fue exhibido en el Instituto Franklin de Filadelfia como un objeto misterioso, silencioso y olvidado. Nadie sabía quién lo había creado, ni qué secretos guardaba. Hasta que un día, lo reactivaron.
La máquina cobró vida y, con movimientos delicados, escribió su propio mensaje:
«Écrit par l'automate de Maillardet».
“Escrito por el autómata de Maillardet”.
Más de un siglo después, la máquina revelaba la firma de su creador. Una nota del pasado escrita con una mano de metal, recordando que el ingenio humano puede sobrevivir al olvido.
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Contacto la empresa
Teléfono
Página web
Dirección
Seville