Lua Psicología
21/04/2021
El alta terapéutica puede llegar a provocar diferentes emociones, tanto en lxs pacientes como en lxs psicólogxs, ya que supone el cierre a un proceso que puede haber resultado crucial en la vida de muchas personas.
Tenemos que tener en cuenta que siempre van a existir problemas en nuestra vida. No estamos libres de obstáculos, de sentir malestar y vamos a tener retos que afrontar. Por tanto, el objetivo de la terapia no es que no volvamos a sentirnos mal en algún momento, de ser así, sería un proceso que no acabaría nunca.
La finalidad es dotar a la persona de herramientas y estrategias válidas, útiles y suficientes para hacer frente a las exigencias de la vida.
Una vez que observamos una estabilidad en la persona y que es capaz de ir haciendo frente a esas exigencias, debemos ir introduciendo como será el proceso de finalización. Como por ejemplo, cuantas sesiones serán, la frecuencia de las sesiones etc.
10/03/2021
Muchas veces sufrimos porque queremos que los demás hagan cosas o lleven a cabo acciones para cubrir nuestras necesidades por ejemplo de cuidado, atención etc.
Es decir, depositamos en los demás que nuestras necesidades estén cubiertas o no, convirtiéndose esto en un problema ya que las demás personas pueden o no llevar a cabo estas acciones.
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26/10/2020
Pensar no es malo. De hecho, nuestra mente nos protege de los peligros, nos ayuda a sobrevivir. El problema viene cuando nos creemos todo lo que nuestras mente nos cuenta. Sobre todo cuando nos convertimos en los mejores guionistas de nuestras propias películas de terror e imaginamos los peores escenarios posibles.
Nuestra mente nos atrapa, unas veces salta de un pensamiento a otro en cuestión de segundos y otras veces se queda «enganchada» en algún tema o situación generándonos un gran malestar.
Gracias a la defusión cognitiva podemos aprender y desarrollar una nueva forma de relacionarnos con nuestros pensamientos.
Algunos ejercicios para llevar a cabo la defusión cognitiva son los siguientes:
1- Rotular pensamientos (“Estoy teniendo el pensamiento de…”): cuando nos damos cuenta de que nos hemos dejado llevar por un pensamiento negativo, por ejemplo, “soy tonta”, vamos a sustituirlo por “estoy teniendo el pensamiento de soy tonta”.
2- Poner nombre a las historias: todos tenemos historias que nos decimos una y otra vez. Vamos a ponerle nombre a cada una de ellas, como por ejemplo “la miedosa” “la perfeccionista”.
3- No tomarse un pensamiento en serio: el humor siempre va a ser un gran aliado, así como relativizar cualquier historia que nuestra mente nos cuente.
4- Darle las gracias a la mente: por recordarnos una vez más esa historia recurrente. Podemos decir por ejemplo, "gracias mente por decirme lo torpe que he sido en la reunión de esta mañana".
5- Hojas flotando en la corriente (Ver los pensamientos que vienen y van): ejercicio de visualización.
6- Contemplando el tren de la mente: ejercicio de visualización.
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