Emargi
11/06/2026
Te presento 3 áreas clave de trabajo para impulsar igualdad y prevención de la violencia sexual.
Desde 2015 combino experiencia vivida y conocimiento teórico para llegar a distintos públicos con rigor y cercanía.
1/3 Conferencias y charlas.
Para ayuntamientos, centros educativos, universidades y entidades sociales que necesitan abrir conversación informada y mover a la acción.
- 🎯 Temas: prostitución, pornografía, violencia sexual digital, ASI/ESIA e igualdad.
- 🧭 Objetivo: sensibilizar, generar pensamiento crítico y proponer herramientas.
- 🏛️ Formato: presencial u online, adaptado a cada contexto.
2/3 Programas formativos y talleres
Procesos de aprendizaje con enfoque práctico para profesorado, equipos técnicos municipales, profesionales del ámbito social, juventud y familias.
- 📚 Cursos, módulos y sesiones a medida con materiales aplicables.
- 👥 Metodologías participativas y seguras.
- 🔄 Evaluación e integración en planes y protocolos existentes.
3/3 Espacios de empoderamiento y bienestar
Para mujeres y juventud que buscan cuidar(se), comprender(se) y fortalecer su autonomía.
- 💜 Talleres de empoderamiento con perspectiva feminista y de derechos humanos.
- 🧠 Educación afectivo‑sexual, sexualidad saludable y relaciones igualitarias.
- 🌿 Retiros y espacios de reflexión para sanar, conectar y construir comunidad.
¿Con qué bloque te gustaría empezar en tu centro, institución u organización?
27/05/2026
Leí hace poco una frase que decía: “Obvio no íbamos a funcionar, a ti te da miedo sentir y a mí lo único que me da miedo es que no me alcance la vida para sentirlo todo”. Me conmovió.
Hay vínculos que nos encogen. Que nos vuelven hipervigilantes, ansiosas, inseguras, necesitadas de confirmación constante. Lugares donde el amor se siente como intentar sostener agua entre las manos. Y entonces una empieza a pensar que es “demasiado intensa”, “demasiado sensible”, “demasiado emocional”.
Pero luego aparecen personas con las que el cuerpo descansa. Personas con las que una vuelve a reír, a jugar, a respirar lento. Personas que responden, que cuidan, que no convierten el afecto en una montaña rusa emocional. Y entonces florece otra versión de nosotras mismas. Más suave. Más luminosa. Más tranquila.
Muchos hombres dicen buscar paz en una mujer, pero la paz no es una característica mágica que algunas poseen y otras no. La paz también es una respuesta emocional. Un reflejo de cómo nos sentimos tratadas dentro del vínculo.
Porque nadie florece igual en un jardín que en un campo de batalla.
Necesitemos hombres capaces de habitarse a sí mismos con honestidad y profundidad, hombres que no se acerquen al amor solo para extraer s**o, refugio, ternura, deseo o reparación emocional, sino que aprendan también a sostener, cuidar y permanecer.
Hombres que se hagan cargo de sus emociones, que cultiven su mundo interior, que aprendan a anclarse en vez de huir cada vez que sienten demasiado. Porque el amor no puede florecer entre alguien que entrega el alma y alguien que solo aparece para calentarse las manos.
25/05/2026
Hace un tiempo una amiga me dijo que estaba preocupada por mí. Me veía emocionada, vulnerable, conectada con el dolor, llorando a ratos, removida por cosas profundas de la vida y de las personas. Me dijo que me veía mal. Y recuerdo responderle algo que sigo sintiendo profundamente: precisamente ahí era donde mejor estaba.
Porque durante mucho tiempo entendí “estar bien” como estar controlada, fuerte, productiva, contenida, funcional, incluso cuando por dentro una parte de mí se iba apagando lentamente. Como si la estabilidad emocional consistiera en no quebrarse nunca, no emocionarse demasiado, no llorar, no amar intensamente, no sentir miedo, no sentir tristeza, no necesitar a nadie.
Y ahora creo que hay algo profundamente problemático en esa idea. Porque sentir no es necesariamente estar rota. A veces es exactamente lo contrario. A veces significa que el corazón sigue vivo.
Claro que hay que aprender a sostenerse, a no desbordarse constantemente, a no vivir arrasadas por cada emoción. Pero otra cosa muy distinta es aspirar a una especie de anestesia elegante donde ya nada nos atraviese demasiado.
Yo no quiero convertirme en alguien incapaz de conmoverse para sobrevivir. Quiero seguir sintiendo el dolor cuando algo duele y la belleza cuando algo es hermoso. Quiero poder llorar viendo el cielo, emocionarme con una conversación, con una canción, con una caricia, con una despedida, con el milagro extraño y frágil de estar vivos.
Porque quizá estar bien no sea no flaquear nunca. Quizá estar bien también sea poder sentir sin avergonzarse de tener corazón.
23/05/2026
Para nosotras, hay algo muy íntimo en permitirnos descansar sin sentir culpa. En ocupar espacio sin tener que demostrar nada. En habitar el propio cuerpo desde el placer y no desde la exigencia.
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