Ener Rodriguez
12/03/2026
Ayer prediqué un mensaje que titulé “Corazones en Fuego.”
Y mientras preparaba y compartía este mensaje, algo quedó muy claro en mi corazón:
La vida espiritual no se sostiene con momentos… se sostiene con decisiones.
Muchas veces queremos buscar a Dios dentro de nuestra rutina, cuando ya el día empezó, cuando ya estamos cansados, cuando la mente está llena de todo lo que tenemos que hacer.
Pero la Biblia dice: “De madrugada te buscaré.” (Salmo 63:1)
Y entendí algo muy sencillo, pero muy confrontador:
🔥 A quien le entregues tus mañanas, eso va a gobernar tu día.
La mañana no es solo una hora del día.
Es el momento donde el corazón decide quién va a dirigir el resto del día.
Por eso la vida espiritual requiere intencionalidad.
Disciplina para buscar a Dios aun cuando no siempre tengamos ganas.
Consistencia para volver una y otra vez a Su presencia.
Y permanencia… porque la vida con Dios no se trata de visitarlo, se trata de permanecer.
Jesús dijo que separados de Él no podemos hacer nada. Y es verdad.
Cuando no permanecemos, el alma se seca.
Pero cuando permanecemos, algo empieza a producirse dentro de nosotros.
La intimidad con Dios cambia la manera en que vivimos.
Ya no se trata de lo que es cómodo para mí… sino de lo que agrada a Él.
En el antiguo pacto se traía una ofrenda al altar.
Pero en Cristo entendemos algo más profundo:
Ahora mi vida es la ofrenda.
Mi obediencia es el sacrificio.
Y mi corazón es el altar.
Y cuando una vida decide vivir así, algo empieza a nacer: santidad.
No como religión, sino como resultado de estar cerca de Dios.
La santidad produce humildad.
Produce sometimiento.
Produce orden en la vida.
Y también trae algo más:
Dios empieza a respaldar lo que Él mismo está formando.
Por eso sigo creyendo esto con todo mi corazón:
🔥 Un corazón en fuego no es un corazón emocional.
Es un corazón que decidió permanecer en Dios.
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Categoría
Contacto la figura publica
Página web
Dirección
Santo Domingo