Profe IA

Profe IA

Compartir

07/03/2026

Si eres católico, tu voto también debe serlo”
Muchos políticos hablan de Dios cuando están en campaña.
Pero pocos han dedicado su vida a la fe.
Mauricio Giraldo
lleva más de 20 años como misionero de Lazos de Amor Mariano,
anunciando el Evangelio,
defendiendo la vida,
y acompañando familias.
Además, estuvo 4 años en el Senado defendiendo la fe y los valores cristianos.
Este 8 de marzo, vota con conciencia.
Busca la lista al Senado,
marca Partido Conservador Colombiano,
y luego C-57.
Si eres católico, vota con tus valores.

28/10/2025

Amarte es Ágape
El día que te miré, te amé…
no por instinto salvaje,
sino con el amor más puro,
el que no pide, solo entrega.
Amar es abrir la palma de la mano
sin esperar nada a cambio,
es ofrecer la vida como quien ofrece el aire
y confía en que respiremos juntos.
Estaré contigo en la risa que ilumina
y en la sombra que quema,
en cada instante donde la ternura es un refugio
y la paciencia, un abrazo silencioso.
Supe que amarte no era reciprocidad,
era algo más profundo, un rito secreto,
amarte cuando tu corazón se cansa,
cuando tus brazos buscan otros refugios.
Amarte incluso cuando mil razones justifican tu partida,
cuando la lógica se empeña en separarnos,
cuando no queda motivo alguno…
Amarte solo porque sí, porque es mío, porque es nuestro.
Amarte es permanecer,
resistir, construir un refugio sin mapas ni promesas,
solo con la fé del bendigo y la entrega absoluta.
Quiero amarte en silencio,
en la distancia,
en los días donde el mundo nos desafíe
y tu razón invente caminos para irse.
Amarte es un acto de fe, de rebelión y de ternura,
es reconocer que el amor verdadero
no pide garantías, no conoce límites,
solo permanece, intacto, callado, eterno.
Y así te amaré…
cuando el tiempo se canse de medirnos,
cuando la vida nos pruebe sin clemencia,
cuando todo, menos nosotros, diga que no.
Amarte es mi palabra y mi refugio,
mi decisión y mi rito.
Quiero amarte…
y permanecer contigo,
más allá del mundo, más allá de la razón.

28/10/2025

Hoy enterré al amor.
No hubo flores… solo silencios.
Y los asistentes fueron pocos:
mi orgullo, mi cansancio y esa versión de mí que ya no se parece a mí.
El cura fue el tiempo,
el notario, mi propósito.
Y el único testigo, un suspiro…
de esos que saben más de despedidas que de aire.
No hubo música.
Solo el crujir del alma,
como madera vieja en un ataúd que ya nadie quiere abrir.
Hace tiempo el amor estaba enfermo…
le faltaban ganas, le sobraban excusas.
Y yo, en mi terquedad,
seguía respirando por él, aunque me ahogara.
Hoy entendí que no hay nada más triste
que seguir amando por costumbre,
o seguir buscando en los demás
el reflejo roto de uno mismo.
Las lágrimas llegaron tarde.
No quisieron salir…
Se suicidaron hacia adentro,
para que nadie las viera morir.
Y así fue…
cerré el ataúd con un suspiro cansado.
Me despedí sin flores, sin rabia, sin beso.
Solo con un “ya está”.
Dicen que después de la muerte hay paz…
Yo no lo sé.
Pero desde que lo enterré, respiro distinto.
El aire duele menos,
y la piel ya no espera milagros.
Porque a veces…
vivir sin amar es la única forma de seguir viviendo.
Y el amor, ese pobre difunto,
descansa por fin en paz…
dentro de mí.

28/10/2025

No siempre tuve fe…
a veces la fe fue lo único que me quedó cuando todo lo demás se rompía.
He caminado por valles donde la esperanza se escondía en las piedras,
y aún así, seguí.
No porque fuera fuerte,
sino porque aprendí que el miedo también puede ser un tipo de oración.
Dicen que el Señor es mi pastor…
pero a veces sentí que yo era el pastor de mis propias ruinas.
Que guiaba ovejas invisibles hechas de sueños que no llegaron.
Me cansé de esperar milagros.
Y entonces entendí que algunos milagros caminan despacio,
y que el silencio también tiene voz divina.
He perdido batallas sin saber que eran pruebas.
He amado a personas que me enseñaron a soltar.
Y cuando creí que todo se apagaba,
Él encendió una luz pequeña, apenas un suspiro… pero suficiente.
En medio del cansancio, descubrí algo:
Dios no promete caminos fáciles,
promete presencia.
Y esa promesa… pesa más que el oro.
Yo, que tanto di, a veces me olvidé de mí.
Yo, que guié a otros, muchas veces anduve sin mapa.
Pero aún así, su vara y su cayado me sostuvieron cuando ya no tenía fuerzas ni para creer.
Ahora lo entiendo…
El Buen Pastor no siempre sonríe,
a veces llora por sus ovejas en silencio.
A veces duda, a veces se quiebra…
pero sigue.
Porque quien ha visto la oscuridad,
y aún elige cuidar la luz,
ya entendió el misterio del amor divino.
Y yo… sigo caminando.
No por fe perfecta,
sino por gratitud imperfecta.
Porque aunque mis caminos no funcionan
Él sigue siendo mi camino.

¿Quieres que tu escuela/facultad sea el Escuela/facultad mas cotizado en Pasto?
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Categoría

Página web

Dirección


Carrera 10 No. 8 – 80
Pasto
520501