Miguel Reyes Silva
11/04/2026
Excelente compilación de relatos cortos que exploran una zona de tensión perceptiva entre la retórica del texto y la imaginación del lector; una poética de artificios, delicada pero calculada, donde conviven lo cotidiano con lo fantástico, lo amenazante con lo insólito y lo seguro con lo incierto, todo condensado magistralmente en el título El buen mal.
25/03/2026
Nuevo episodio podcast psicoanálisis, cine y literatura. Hamlet : La tragedia del deseo
07/03/2026
Me interesaba precisar qué convierte a Sinners (Ryan Coogler, 2025) en una película capaz de acumular dieciséis nominaciones a los Oscar 2026; un segundo visionado —disponible en HBO Max— me aportó algunas claves, en particular para la categoría de mejor canción original. En “I Lied to You” (Miles Caton y L. Göransson) converge el diseño dramático del filme: se trata de un blues que no solo estructura la progresión narrativa, sino que condensa su núcleo temático y su vector pulsional. Escuchada de manera fragmentaria como leitmotiv y desplegada luego en su forma íntegra, la canción se integra orgánicamente a la diégesis en una secuencia que puede situarse, entre las más logradas del cine de 2026.
“Sinners” articula un dispositivo híbrido donde conviven el drama social (marcado por el racismo y la segregación en los años 30), el horror fantástico (vampiros que asedian e irrumpen en la noche inaugural de un club de blues) y el musical, entendido aquí como régimen dominante de organización audiovisual. En ese entramado, “I Lied to You” funciona como lamento y, a la vez, como enunciado de ruptura: la confesión de un joven guitarrista que declara su adhesión al blues por encima de la ortodoxia religiosa del padre. A nivel formal, la puesta en escena y el montaje convierten la canción en un portal temporal: el tema desborda el espacio del club, sincroniza a los asistentes presentes con la irrupción de figuras del pasado y los inscribe a todos en un mismo ritual performático, sostenido por una libertad coreográfica captada por planos de movimiento circular sobre los cuerpos en trance. El trabajo de sonido reverbera y amplifica respiraciones, palmas y coros en un line up donde el rap, la electrónica y el rock convergen armónicamente. La secuencia instala una experiencia hipnótica que captura por igual a vivos, mu***os y no-vivos, y cristaliza el modo en que Sinners piensa el blues como fuerza capaz de reorganizar el tiempo, la comunidad y el propio estatuto de las imágenes
Vale la pena volver a revisar este filme ( idealmente en salas de cine ) que puede dar mas de una sorpresa.
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