EMAUS PRENSA
15/09/2021
LA NADA Y EL TODO
Maristella Carvalho
“Oh Señor, que amas la vida... delante de Ti el mundo entero es como una nada, como un gramo en la balanza, o como una gota de rocío, que desciende de madrugada sobre la tierra.” (Sab. 11, 22 y 26b).
Amados Guías
Nuestra espiritualidad es un llamado a la conversión por la oración, la fraternidad y la apertura, que nos conduce a la comunicación con los hermanos. La insistencia de Padre Ignacio para que sigamos el mandato de Jesús – “Id y Evangelizar” – es el paso importante que necesitamos dar para reavivar nuestra vida y despertar la fe en los hermanos, abriendo a las personas la comunicación fraterna y la confianza en el amor de Dios Padre.
Hace tiempo que algunos Guías vienen pidiéndome que escriba sobre mis encuentros con Dios, con Jesús, y ahora, entendiendo que ya tengo mucho más pasado que futuro, voy comunicándome con ustedes de corazón abierto.
Voy a contarles un acontecimiento que marcó mi vida con Dios para siempre. Fue en el año 1978, en la madrugada del día 13 de octubre.
Paulo, mi marido, había mu**to. Los hijos habían salido de casa para vivir sus vidas, yo había dejado la casa grande arrendada.
En este contexto, hube un momento, unos días antes de salir definitivamente de mi casa, en que tuve una crisis de desesperación y llorando me dirigí a un jardín interno de la casa donde había un pequeño lago. Era madrugada, todo era silencio y del laguito salía un tenue v***r de agua. Allí me arrodillé y entre lágrimas y sollozos dije: “¿Y ahora, Padre mío? Estoy sin mi marido, sin mis hijos, sin mi casa... ¿qué sobra para mí, Dios mío?, ¿qué quedó para mí?!...” Silencio profundo, inundado repentinamente por una gran claridad, luz intensa y dentro de mí (¿o fuera de mí?) la Voz que decía: “Quedé Yo, tu Dios. ¡Cuanto menos tu tengas, más Yo seré Todo para ti!”
Y, durante todo aquel momento, quedé en completa serenidad y al mismo tiempo me sentía la mujer más rica y más poseedora de bienes de toda la Tierra. ¡Tenía a Dios, tenía todo! ¡Eso me bastaba! ¡Mayor consolación imposible!
En aquella ocasión creí que había entendido las palabras del Señor, pero con el pasar de los años pude ir aprendiendo toda la grandeza de la Nada. A pesar de este acontecimiento quedar marcado para siempre en mi alma, necesité ir llevando la vida para adelante y entre altos y bajos, luces y sombras ir aprendiendo que la verdadera paz no se consigue con “más y más” cosas, y sí con “menos y menos”. Menos cosas, menos actividades, menos necesidades, menos consumos, menos apropiaciones...
La vida me fue enseñando a aprender cuando menos es más...
Cuanto menos apego, más disponibilidad; cuanto menos hablar más capacidad de escuchar; menos agitación más capacidad de concentración; menos superficialidad más profundidad; menos dispersión más interiorización; menos orgullo más humildad; menos autoritarismo más mansedumbre... Y así vamos comenzando a ser como Jesús “manso y humilde de corazón” ... Mi esfuerzo es ser cada vez “menos” en mi Ego para poder ser cada vez “más” en “espíritu y verdad”.
“Solo el camino de los “nadas” (liberación absoluta, desnudez total) nos conducirá a la cumbre del Todo que es Dios. Es preciso vaciar el alma de todo lo que no es Dios, para ir hacia Dios”. (Ignacio Larrrañaga – Muéstrame tu Rostro)
¡Cuando yo nada tenga y nada sea, solo así Dios será Todo para mí! ¡Y la maravilla está en que, hasta ahora, todo lo que he dejado por Dios, en Dios lo he encontrado!
Mi abrazo de Shalom, con fraternal cariño para cada uno de ustedes.
Agosto/2021
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