Revista Bife
02/06/2026
Dicen que el amor todo lo puede y que incluso puede llevar a una persona con prisión domiciliaria y tobillera electrónica a abandonar su casa para visitar a su pareja, que casualmente también cumple arresto domiciliario.
La historia terminó lejos de un final feliz: con una alerta electrónica, un operativo policial y una detención.
Una mujer que cumplía prisión domiciliaria por una causa de robo agravado terminó detenida este lunes luego de que la tobillera electrónica que llevaba colocada decidiera delatarla. A las 11 de la mañana, el Centro de Comunicaciones (CeCOM) recibió una alerta por la activación del dispositivo de monitoreo instalado a la imputada, una herramienta cuyo objetivo principal —vale recordarlo— es justamente avisar cuando alguien abandona el lugar donde debería estar.
Cuando efectivos de la Seccional Segunda llegaron a la vivienda de la calle Rodríguez al 1300 para verificar la situación, confirmaron que la mujer no se encontraba allí. Una sorpresa relativa, considerando que la alarma ya había hecho gran parte del trabajo investigativo.
A partir de distintas averiguaciones, personal de la Seccional Séptima, la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia y la Brigada de Investigaciones concentró la búsqueda en inmediaciones de una vivienda de la calle Adoratrices al 1170, donde reside su pareja, quien también cumple arresto domiciliario. Todo un ejemplo de convivencia bajo supervisión judicial.
La búsqueda concluyó apenas 40 minutos después de la alerta inicial. A las 11:40, los efectivos encontraron a la mujer escondida entre la maleza de un terreno baldío lindante a la propiedad. El escondite, aparentemente, no logró superar el nivel de dificultad de una partida de escondidas de escuela primaria.
Tras ser localizada, fue aprehendida y puesta a disposición de la Justicia. La Fiscalía de Delitos contra la Propiedad y la Oficina Judicial dispusieron su detención.
01/06/2026
Tenía la droga debajo de la camioneta, fraccionada en 12 dosis, con balanzas de precisión. La Justicia federal de Santa Rosa lo sobreseyó, declaró inconstitucional la ley que lo imputaba y le ordenó devolver más de un millón de pesos y su celular.
Un hombre de 69 años fue detenido con 11,8 gramos de co***na distribuidos en dos envoltorios y con balanzas de precisión. Elementos que en cualquier causa por narcomenudeo funcionan como prueba de comercialización. Pero el Tribunal Oral Federal, en la firma unipersonal del juez Sebastián Foglia, llegó a otra conclusión: el hombre consumía para uso personal y la ley que lo penaba es inconstitucional.
La resolución se construyó sobre el fallo "Arriola" de la Corte Suprema, dictado en agosto de 2009 —hace casi 17 años— que declaró inconstitucional el artículo 14 de la Ley 23.737 cuando la tenencia no implica peligro para terceros. El Congreso nunca reformó esa ley. Desde entonces, la inconstitucionalidad se aplica caso por caso, a criterio de cada juez.
El propio fiscal Agustín Carestia fue el que bajó la imputación: reconoció que la prueba "no permitía excluir de modo concluyente la finalidad de consumo personal". El juez Foglia avaló el cambio y sostuvo que los 11,8 gramos no alcanzaban, por sí solos, para descartar el uso propio. Que la tenencia no fue "ostensible ni visible" y que no hubo daño a terceros.
El resultado: sobreseimiento, constancia de que el proceso no afecta su honor, y devolución del teléfono y de $1.001.230 pesos —más los intereses de un plazo fijo en el que habían sido depositados mientras duró la causa.
30/05/2026
La idea era no trabajar este sábado, sólo publicar una nota del compañero pero sonó el teléfono informando que otra vez había ocurrido un hecho de violencia en Harrison, el boliche que parece empeñado en mantenerse en el centro de los hechos policiales de cada fin de semana.
El nuevo episodio se registró alrededor de las 6:10 de la mañana de este sábado, cuando un llamado al 101 alertó sobre disturbios en el interior y las inmediaciones del local bailable.
Personal de la Seccional Primera acudió al lugar y se encontró con una pelea que involucraba a varios jóvenes.
Según fuentes policiales, mientras los efectivos intentaban poner fin al enfrentamiento y dispersar a los involucrados, uno de los participantes lanzó una botella de vidrio contra el patrullero. El objeto no llegó a impactar en el móvil, aunque reflejó el nivel de agresividad que ya había tomado la situación.
Sin embargo, lo peor ocurrió segundos después. En medio del operativo, dos jóvenes atacaron por sorpresa a un policía, propinándole golpes de puño por la espalda mientras intentaba controlar el desorden. Ante la agresión, los uniformados redujeron a ambos y procedieron a detenerlos.
La secuencia tuvo además un capítulo insólito. Al ser demorados, los dos involucrados afirmaron ser menores de edad. Pero al verificar sus datos, los investigadores comprobaron que uno de ellos había mentido y en realidad era mayor.
El joven adulto permaneció algunas horas alojado en la Seccional Primera hasta ser notificado de una causa judicial. El otro implicado, de 17 años, fue trasladado a la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia.
Por disposición de la Fiscalía interviniente, ambos recuperaron la libertad tras cumplirse las actuaciones de rigor, aunque quedaron imputados por el delito de resistencia a la autoridad.
Harrison vuelve a sumar otro episodio a una larga lista de hechos conflictivos que, fin de semana tras fin de semana, convierten a la madrugada santarroseña en escenario de peleas, violencia y procedimientos policiales.
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