El Vecinal

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24/03/2022

UNA LLUVIA EN MARZO Y LA ILUSIÓN QUE NOS VENDIERON

Un típico barrio misionero, un pueblo, o una picada en Misiones; paisajes muchas veces triste. Viviendas de madera con techo de chapas de cartón rodeadas por plantas de mangos. Perros flacos, escuálidos, pulguientos…

Gurisitos y guainitas correteando en pies descalzos mientras la lluvia cae despacio; tan lenta como el progreso de las familias. La niñez no permite que la amargura de la gente adulta que vive ahí apague esa energía; energía que sólo se traduce en la alegría de un juego precario, en el barro, mojados.

Las chimeneas humeantes de las cocinas a leña son la señal de que hay mate y chipa. Mate, chipa y la música popular que sale de un centro musical. Son de los pocos placeres de aquellas personas a las cuales el sistema del consumo ha dejado de lado. Esa chipa amasada carga con la energía del buen plan para un día así.

Algunos patios están prolijos, son de tierra con algunos plantines de rosas dispersos; otros donde la misma miseria en la que viven sus habitantes ha vencido el entorno. Botellas amontonadas, latas de todo tipo, y nuevamente la configuración formada por los mismos perros flacos, escuálidos y pulguientos.

Allí las personas no imaginan una realidad distinta, la crueldad del desconocimiento hace que no la conozcan. Quizás por eso no sufren de manera manifiesta la pobreza extrema en la que transcurren sus horas; no porque quieren, sino porque la estructura y la corrupción les quita la posibilidad. Pero esa sensación de que la platita no alcanza la sienten muy hondo y ese dolor si es feo.

Las risas alegres de la infancia abundante de ese barrio configuran un paisaje específico, que no se nota en otros lugares, donde las comp**adoras o teléfonos celulares se encargaron de apagar la magia que encierra la creatividad tan particular de jugar con el hilo de agua marrón que corre, el barro...

Lamentablemente esa creatividad durará poco, también ahí; porque las personas crecen y las adicciones llegan. Llegan y pegan con una crueldad absoluta.

Entonces las changas son la única manifestación de oportunidad posible, porque la sociedad del centro no permite a miembros nuevos. Pero cuando llueve no hay muchas changas, y la inflación no distingue lluvias. La falta de oportunidades marca la realidad.

En el barrio están los vecinos, la escuela, las iglesias, el club. La comunidad verdadera, formada por las personas de siempre. Las personas que se hacen cargo de sus realidades, porque saben que no pueden contar con los gobiernos de turno, mientras los formadores de precios, los bancos y los especuladores hacen mi**da la patria. Y no es de ahora, viene de años.

Todo transcurre de manera tal que la visión sea únicamente el alambrado que separa una casa de otra. La pobreza estructural es cruel.

Así se sucede el miércoles lluvioso, entre aromas, ruidos y muchas sensaciones mezcladas.

Por Joselo Riedel

23/03/2022

24 de Marzo.
ESCRITO ANÓNIMO DE UN MONTONERO.
.. había caminado las pocas cuadras a cubrir la cita...

¿ del lado par o impar? a..la p**a que los parió y ese auto? ...tranquilo sin persecuta, caminá normal sin apurar los pasos.

O habrá subido al bondi?...los asientos de atrás todos ocupados, que cagada!

Conteniendo todos los sentidos y que no lo corte alguna pinza. O andando casual y no cruzarse con alguien lancheando junto a la patota. O escuchando durante la noche dormido... ¿dormido?, cada ruido al detalle y diferenciar cada uno de ellos.

No, no están entrando a patadas!
¿ En la boca o en el bolsillo ? la pastilla. En el bolsillo y la otra en la boca.

Memoria - Homenaje
A los compañeros/as, de entonces.

---
No sé, no sé nada de vos en esos años. No sé cuando te encuadraste, ni en que ámbito estabas, ni cuando ni por que te fuiste o no. No sé donde te escondías, ni con quien vivías, ni que operaciones hacías. No sé cómo y con qué ritos bancabas la utopía.
Y el miedo. Ni cuanto tiempo pasaste sin ver a tus padres, hermanos, familia, amigos, vecinos. No sé como respirabas cada noticia de muerte. Ni cuantas casas levantaste en minutos. Ni cuantas citas sospechaste envenenadas y fuiste igual. No sé cuanto temblaste en cada pinza, ni cuanto mentiste transpirando terror.

Ni cuando lograste olvidarte de tu cumpleaños, de tu nombre, de tu barrio, y del de todos tus conocidos. Ni cuando sospechaste la derrota, la inexorable derrota, pero elegiste seguir porque ya habías quemado las naves y sostenido los sueños. Ni sé como mirabas mientras la vida pasaba como si no pasara, y no pasaba.

No sé si como yo, un día, sentiste que te habían partido la vida, y que ya nada sería igual. Ni del bolso siempre listo, y la eterna duda si podré tragar la maldita pastilla, y si podré callar, y si podré poder algo cuando nada se puede. Ni del llanto por cada compañero, hijo, padre, hermano... ni de tu bronca, ni de tu dolor. No sé en quien pusiste la eterna confianza de vivir sin saber donde ni con quien, ni su edad, ni de donde venía, ni que iba a hacer, ni si viviría mañana después de compartir el mate antes de irse; o te tocaría levantar otra casa y llamar a otro teléfono y avisar que el “negocio” había sufrido otro problema a una señora que no entendía por que tantos problemas cada día.

No sé si pasaste noches durmiendo escondido solo en alguna plaza, en un tren, en un micro ida y vuelta, ida y vuelta, cambiando el destino, cuando ya no había donde ir ni con quien. No sé si no querías pero igual a veces, a veces, al final pensabas que mejor todo se acabara de una vez porque ya se había acabado de una vez, no sabías cuando, pero parecía hacía mucho mucho mucho. Ni sé si llorabas de noche cuando podías dormir solo en algún cuarto en un colchón viejo en el piso del departamento de alguien.

No sé como saliste del laberinto, ni cuanto tiempo y vida te llevó, ni a que costo lo lograste.
Pero sé que vos, y yo, y los miles que sobrevivimos y no olvidamos, podemos decir orgullosos, como el poeta "Es bueno saber que uno va a morirse sin pertenecerles nunca"

Sobrevivimos para que nuestros pibes sepan que es posible. Como sobrevivió en el 56 el compañero Troxler en los basurales, para que nosotros supiéramos que era posible, y lo supimos.

20/03/2022

El 24 de marzo
En el mes de la Memoria: ESTAS LÍNEAS SON PARA TODOS-
Por Hugo Soriani-
No nombraré a ninguno porque estas líneas son para todos. Algunos ya no están porque murieron en estos últimos años, y otros murieron en prisión, fusilados por la represión o por la pena.
Voy a recordar a los presos políticos de la dictadura militar.
Eran más de diez mil personas que habían sido detenidas antes del nefasto 24 de marzo, luego ya no hubo presos políticos, solamente desaparecidos.
En esas cárceles convivieron durante nueve, diez, doce años, muchachos de veinte años, pocos más o menos, con hombres de cincuenta, a veces de sesenta, por los que los más jóvenes sentían devoción y respeto ya que venían de otras luchas, sobrevivientes de un país asolado por las dictaduras.
Ellos habían peleado contra la de Lanusse, y algunos contra la de Onganía, y contaban experiencias que los más jóvenes escuchaban con avidez, curiosidad e impaciencia.
No nombraré a ninguno porque fueron todos, los que hora tras hora, día tras día, año tras año, resistieron en conjunto la política de exterminio que se instrumentó para destruirlos. Los que inventaron un código para comunicarse en el silencio, los que violaron todas y cada una de las consignas y prohibiciones que los guardianes imponían a diario. Los que con valentía, ingenio y audacia inventaron las trampas necesarias para sobrevivir sin bajar sus convicciones.
Los que no firmaron ninguna nota de arrepentimiento, pese a las represalias.
Los que en la oscuridad de los calabozos de Rawson fueron golpeados hasta desmayarse y reanimados con agua helada en madrugadas con quince grados bajo cero, para luego dejarlos desnudos y repetir la historia al otro día, y al otro, y al otro.
Los que denunciaron sus torturas a monseñor Tortolo, en la cárcel de La Plata, y escucharon como respuesta que “Videla es oro en polvo” de los labios del monseñor. Los que escribieron minúsculas notas en finísimo papel de ci*******os para comunicar al exterior lo que sucedía tras los muros.
Los que en días de hambre compartieron la poquísima comida.
Los que golpearon los jarros de metal contra las rejas festejando el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua, en julio del ‘79, pese a los golpes y los gritos de los guardianes, que trataban de impedirlo.
Los que lloraron la muerte de John Lennon, en diciembre del ochenta, porque junto a él imaginaron que no eran los únicos soñadores.
Los que en la cárcel de Magdalena conocieron en persona la ferocidad del general Bussi, antes de que fuera el célebre carnicero de Tucumán.
Los que fueron rehenes en Córdoba durante el Mundial bajo amenaza de fusilamiento, mientras los genocidas se abrazaban con Menotti.
Los que fueron sacados del pabellón de la muerte en la cárcel de La Plata, y sabiendo que iban a ser fusilados, se despedían de sus compañeros gritando sus consignas.
Los que sobrevivieron en ese pabellón y denunciaron lo que estaba pasando, con riesgo de sus propias vidas.
Los que en el patio de la cárcel de Córdoba vieron estaquear y morir compañeros y no bajaron la mirada, como querían los guardianes para humillarlos.
Las mujeres presas en la cárcel de Devoto, que durante años resistieron las requisas vejatorias. Esas mismas mujeres que, enteras y dignas, ya libres, escribieron un libro imprescindible: "Nosotras, presas políticas".
Los que en la cárcel de Caseros vivieron hacinados en celdas miserables, sin saber cuándo era de noche o cuándo de día.
Los que no perdieron el humor, sobre todo el humor negro, y se rieron de sus propias desgracias.
Los que en julio del ‘83, en la cárcel de Rawson, con más coraje que inteligencia, decidieron acompañar el ayuno que Pérez Esquivel realizaba en Buenos Aires, sin que nadie, pero nadie se enterara de lo que estaban haciendo. Y lo continuaron diez días más que él porque, debido al aislamiento al que estaban sometidos, no supieron que el Premio Nobel ya lo había levantado al conseguir sus objetivos.
Los que escribían poesías malas, pero fueron poetas.
Los que se sabían de memoria el Génesis o el Exodo, porque la Biblia fue la única lectura permitida. Y a veces ni eso.
Los que cantaron, dibujaron, soñaron y actuaron, inventando la manera de esquivar la muerte o la locura.
Los que en todas las cárceles, en todas, sólo tuvieron durante años una pared blanca a dos metros de distancia como único horizonte.
Los que durante nueve, diez, doce años no hicieron el amor ni tomaron un vaso de vino o una taza de café.
Los que no vieron crecer a sus hijos.
Los que salieron con lo puesto y sin tener una casa a dónde ir o un trabajo para mantenerse.
Los que fueron recibidos con desconfianza, porque eran sobrevivientes.
Los que sentían toda la culpa del mundo por ese mismo motivo.
Para todos ellos, presos políticos de la dictadura, que hoy son testigos de los juicios a los genocidas, militantes en sus barrios, delegados en sus trabajos, funcionarios comprometidos y trabajadores de la política en su sentido más noble, cualquiera sea el lugar donde los haya llevado la vida. Para ellos, estas líneas de recuerdo y de homenaje".
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
LIBRES o MU***OS
JAMÁS ESCLAVOS

Photos from El Vecinal's post 17/03/2022

LA GRAN CONSTITUCIÓN DE LA SOBERANÍA ARGENTINA.

Un 16 de marzo, se juraba la reforma constitucional argentina de 1949, conocida como *Constitución de 1949*. Incorporando básicamente *Derechos:*
Derecho al trabajo.
Derecho a la vivienda.
Derecho a la alimentación.
Derecho a la vestimenta.
Derecho al cuidado de la salud física.
Derecho al cuidado de la salud moral.
Derecho a la asistencia.
Derecho al esparcimiento.
Entre otros…
Además, estableció la función social de la propiedad y de las tierras; estatizó el ahorro y el comercio exterior; nacionalizo la banca y la conducción del Banco Central, regulando el capital y su función; estatizó los recursos naturales; estableció una política tributaria mas equitativa y *la igualdad jurídica de la mujer y el hombre.*
Con el objetivo de la *inclusión social, cultural y económica* de todas las personas, *garantizando mas igualdades y oportunidades.*
Se estableció en ella que los *servicios públicos* pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine.
Estableció también que “los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación”
Fue derogada por la llamada Revolución Libertadora el 27 de abril de 1956
Que lejos estamos aún hoy de la igualdad y la justicia social que contemplaba; y de la implementación de muchas de esas cosas planteadas, ... hace ya 73 años!

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