Zonas Norte
Devocional de HOY
Es necesario creer en el Dios vivo
Fecha: 2026-05-29
Bíblico: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. (Hebreos 11:6)
Complementario: Hebreos 3:12; Habacuc 2:4
Devocional: Yo clamo al Dios vivo, y le expreso “vive Jehová”. La pregunta es ¿me acerco a Dios de esa manera?, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, o sea, crea que Él vive. No es solo saber que Dios existe, es creer que Él vive, esa es la fe. Todos dicen que Dios existe, incluso muchos cristianos predican de ello, pero ¿por qué no hay temor de Dios?, ¿por qué cada uno toma su camino?, ¿por qué cada uno es llevado de su parecer?, porque no creen que le hay, no se acercan a Dios primero, y el que se acerca debe saber que le hay, que vive. Si Dios no viviera, mi clamor sería en vano, solo el Dios vivo es aquel que puede oír mi clamor. La incredulidad me aparta del Dios vivo. No es el apartarse de Dios, es el apartarse del Dios vivo. Muchos dicen “yo no me he apartado de Dios porque sigo creyendo en Él”, pero en vez de creerle al Dios vivo, muchos se apartan de Él. Cuando esto sucede, podemos seguir leyendo la Biblia, pero no representa nada, así como entra, sale, nos volvemos como oidores olvidadizos, por eso el autor de Hebreos expresa que nuestra incredulidad nos aparta del Dios vivo. Creemos en Dios, en aquel que hizo los cielos y la tierra, el que usó a Moisés para separar las aguas y cruzar el mar en seco. Creemos que Dios fue quien proveyó de maná, y luego de carne por medio de codornices cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto, creemos todo lo que Dios hizo y relata su Palabra, pero, surge una pregunta ¿creemos en el Dios vivo de hoy? La fe es una decisión de vida, es confianza y certeza en lo que Dios dice ser y en lo que ha prometido hacer. El camino de vida se recorre por fe; y, al contrario, quien anda por el camino espacioso que lleva a perecer, su alma se tuerce, se llena de orgullo, y de esta manera el diseño original es desfigurado. El justo vive por fe. ¿Cuál es mi decisión de vida? ¿Creer en el Dios vivo o apartarme por incredulidad?
Oremos: "Amado Señor, hoy me acerco a ti con corazón agradecido, reconociendo que tú eres el Dios Vivo, aquel que nunca cambia, que ha sido desde la eternidad y hasta la eternidad. Anhelo cada día, no solo saber que tú existes, sino creer que tú vives, pues sé que esta es la fe. Por eso hoy decido confiar en ti, con la certeza de que lo que tú has dicho ser y has prometido hacer es verdad. Ayúdame a recorrer el camino de la vida por fe, pues no quiero andar por el camino espacioso que lleva a perecer, a torcer mi alma y llenarme de orgullo, sino como justo, vivir por fe. Que tu protección me cubra hoy".
28/05/2026
𝐒𝐄𝐃 𝐃𝐄𝐋 𝐃𝐈𝐎𝐒 𝐕𝐈𝐕𝐎
❞𝐂𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐥 𝐜𝐢𝐞𝐫𝐯𝐨 𝐛𝐫𝐚𝐦𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐠𝐮𝐚𝐬, 𝐀𝐬𝐢́ 𝐜𝐥𝐚𝐦𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐭𝐢, 𝐨𝐡 𝐃𝐢𝐨𝐬, 𝐞𝐥 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐦𝐢́𝐚. 𝐌𝐢 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐬𝐞𝐝 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬, 𝐝𝐞𝐥 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐯𝐢𝐯𝐨; ¿𝐂𝐮𝐚́𝐧𝐝𝐨 𝐯𝐞𝐧𝐝𝐫𝐞́, 𝐲 𝐦𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐫𝐞́ 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬❓❞ (𝐒𝐚𝐥𝐦𝐨 𝟒𝟐: 𝟏-𝟐)
Pasajes complementarios: Salmo 5:3; Salmo 27:4
“Vive Jehová”, decía Booz, y el salmista expresa, “mi alma tiene sed de Dios”, ¿pero de cuál Dios? Del Dios vivo. Desea profundamente a su Dios, por eso es que nos habla acerca de que “mi alma” (mente, emociones y voluntad) es aquella que clama por el Dios vivo, y “mi alma”, dice el salmista, tiene sed de aquel que es el agua viva, por eso dice “como el ciervo brama por las corrientes de las aguas”.
El siervo brama porque necesita de esa agua fresca, la corriente es equivalente a quelas aguas son frescas, dulces. Aquella agua representa la Palabra de Dios que es viva para mí, no es agua estancada, no es agua putrefacta. Para muchos lo es, pero no para aquel ciervo que brama, por eso David le canta a Dios de esta manera: “así clama por ti, oh Dios, el alma mía”, y clama porque tiene sed, y sed del Dios vivo.
Me presentaré delante de Dios, tengo sed de esa agua viva que va corriendo, y he de beber de ella todos los días. Para David era esencial estar con el Dios vivo, presentarse delante de Él para oír su voz, era imperativo y una necesidad tener intimidad con Dios, y estar con Él cara a cara, beber de su agua.
En el Salmo 27, David afirma que una cosa ha demandado a Jehová: ¿Qué demanda un hijo de un padre? Que esté con él, que comparta con él, que pueda estar en su presencia, pero esta situación es la que yo como hijo voy a buscar también, buscar estar con él. Si el padre está en la cama en la noche, yo me voy a meter allí para estar con él, porque un niño no necesita pretexto ni permiso para entrar al aposento de su padre. ¿Tiene nuestra alma sed del Dios vivo? ¿Busco al Dios vivo?
𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
“Señor, tu eres mi Padre y mi Dios, me acerco al Dios vivo, al “vive Jehová”, a aquel a quien mi alma anhela, a quien mi alma clama, y yo te anhelo como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti oh Dios el alma mía, mi alma tiene sed del Dios que vive hoy. Por eso, me presento delante de ti, tengo sed de esa agua vivaque va corriendo, y he de beber de ella todos los días, eso anhelo y eso te pido oh Dios y eso buscaré, porque quiero disfrutarte siempre. Que no haya ningún obstáculo o barrera para estar contigo y entrar en tu presencia. Gracias por tu enseñanza hoy, que tu manto de amor me cubra a mí y a mi familia”.
27/05/2026
𝐄𝐕𝐈𝐃𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐀𝐋 𝐃𝐈𝐎𝐒 𝐕𝐈𝐕𝐎
❞𝐘 𝐞𝐥𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐝𝐢𝐨́: 𝐕𝐢𝐯𝐞 𝐉𝐞𝐡𝐨𝐯𝐚́ 𝐭𝐮 𝐃𝐢𝐨𝐬, 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐠𝐨 𝐩𝐚𝐧 𝐜𝐨𝐜𝐢𝐝𝐨; 𝐬𝐨𝐥𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐮𝐧 𝐩𝐮𝐧̃𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐡𝐚𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐭𝐞𝐧𝐠𝐨 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐧𝐚𝐣𝐚, 𝐲 𝐮𝐧 𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐚𝐜𝐞𝐢𝐭𝐞 𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐚𝐬𝐢𝐣𝐚; 𝐲 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐠𝐢́𝐚 𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐞𝐧̃𝐨𝐬, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐫 𝐲 𝐩𝐫𝐞𝐩𝐚𝐫𝐚𝐫𝐥𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐦𝐢́ 𝐲 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐦𝐢 𝐡𝐢𝐣𝐨, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐚𝐦𝐨𝐬, 𝐲 𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐣𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐦𝐨𝐫𝐢𝐫❞. (𝟏 𝐑𝐞𝐲𝐞𝐬 𝟏𝟕:𝟏𝟐)
Pasajes complementarios: 1 Reyes 17:1-2; 1 Reyes 17:8-16; Hebreos 13:8
Elías ejerció su ministerio en el tiempo del Rey Acab, quien llevó al pueblo a apartarse de Dios e ir en pos de Dioses ajenos, por lo cual Dios trajo sequía en medio de la nación. Elías se caracterizaba por el “Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy”.
En ese proceso de sequía, Elías fue sostenido por Dios en el arroyo de Querit y luego a través de una viuda en Sarepta, lugar donde llegó según la dirección de Dios, y en el que dijo a la mujer viuda: “Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba”. Y luego le añade:“Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano”. La mujer, ante la petición de Elías, le dice: “
Vive Jehová tu Dios… que no tengo nada”. Ella no responde “mi Dios”, sino que dice “tu Dios”, porque el varón de Dios evidencia que el Señor vive en su vida, se hace notorio quién le dirige y quién le respalda, habla de un Dios vivo. Después vemos el milagro de Dios, como Él provee para esta mujer y para su hijo abundantemente.
La mujer, ve al Dios de Elías, pero ese Dios no se evidenciaba en su propia vida, pues lo único que esperaba era la muerte. ¿Cuál es el Dios que opera hoy en nosotros? Talvez como la viuda, lo vemos palpable en otros y muchas veces hasta lo expresamos diciendo: “ore por mí, porque Dios a usted sí le escucha”. No basta con decir “Vive Jehová”, la pregunta que nos tendríamos que hacer es: ¿Otros ven al Dios vivo en nuestra vida? Eso significa “Vive Jehová”, que Dios vive hoy, que Dios actúa hoy de la misma manera, que Dios hoy nos sana, nos limpia, nos libera, nos salva, derriba las murallas, provee en la escasez.
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre, y así ha de evidenciarse en nuestra vida. Otros tienen que ver, más que oír, que manifestamos al Dios vivo, porque no solo lo sabemos, sino que es parte de nuestra vida y basados en su Palabra hablamos con certeza de sus maravillas y actuamos con poder por su presencia en nosotros; que es nuestra más firme ancla.
𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Señor mi Dios, me acerco a ti, el Dios vivo, aquel que actuó dando provisión a la viuda en tiempo de escasez, donde lo único que ella esperaba era la muerte, pero tú sobreabundaste. Hoy reconozco que en ocasiones de mi vida me he sentido como la viuda, esperando lo peor, porque he perdido de vista al Dios vivo. Perdóname Señor, limpia mi corazón, hoy me vuelvo a ti, mi Dios, eres el único que tiene respuesta para mi vida; a ti, que me permites entrar a la tierra de Canaán y disfrutar todas tus promesas. Hoy te pido que en mi vida se evidencie el Dios vivo, que otros no solo lo oigan, sino que lo vean, porque no solo lo sé, sino que es parte de mi vida, y basado en tu Palabra, que yo hable hable con certeza de tus maravillas y actúe con poder por tu presencia en mí por tu Santo Espíritu, que es mi más firme ancla. Gracias, Espíritu Santo".
Devocional de HOY
El Dios vivo
Fecha: 2026-05-26
Bíblico: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 23:5)
Complementario: Rut 3:13; Jeremías 23:8
Devocional: Este pasaje se refiriere a nuestro Señor, es una profecía con respecto a Jesucristo, que nos dice que vendrá, será renuevo de David. En la Palabra de Dios lo conocemos también entre tantos nombres como el hijo de David, descendiente de David. Por supuesto que es Jesús en quien se cumple el pacto davídico, que su reino no tendría fin. Dice: “y reinará como Rey”, y notamos que está en mayúscula, será dichoso, hará juicio y justicia en la tierra. Por tanto, dice el profeta que vienen días en que no dirán más “Vive Jehová”, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto. El Dios vivo fue el que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto a la tierra prometida, eso lo aclara el versículo 8, y ese es el mismo Dios que hoy vive y hace maravillas, prodigios y milagros en nuestras vidas, en nuestra familia, en su pueblo. Es decir, no nos podemos quedar viendo a Dios como si fuera solo de un pasado, porque Él vive hoy. Eso significa “vive Jehová”. Así lo decían los profetas de Dios como Elías y Micaías, “Vive Jehová en cuya presencia estoy”. De igual manera lo manifestaba Booz. ¡El Dios vivo!, es el Dios que hoy está aquí, el mismo que abrió el mar Rojo, que sacó agua de la roca, que hizo descender maná del cielo. El pueblo de Dios estaba esparcido en los tiempos del profeta Jeremías, se encontraba disperso, pero ese Dios que estuvo con Moisés siglos atrás, es el mismo que trajo nuevamente a todo su pueblo de todas las tierras para que habitase en su tierra; el Dios que obró en ese tiempo, es el mismo Dios que está obrando hoy. Ahora podemos decir lo mismo: “Vive Jehová”. Esto es posible únicamente por medio del renuevo que es Cristo. Dios vive hoy en nuestra vida por medio de Cristo, esto sucedió cuando le abrimos la puerta de nuestro corazón y le recibimos como Señor y Salvador, desde ese momento pudimos decir: “Vive Jehová en cuya presencia estoy”. Podemos estar en la presencia del Padre solamente por medio de Jesús, quien ahora vive en nosotros y actúa con el mismo poder que en los tiempos de Jeremías.
Oremos: "Hoy me acerco a ti, tú eres el Dios vivo, no solo de Moisés, sino también el mío por medio de Jesucristo. El Dios vivo que sacó al pueblo de Israel y lo introdujo en la tierra prometida, el Dios de Moisés, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Eres Dios, eres la respuesta para mi vida, el Dios que hoy me permite entrar también a la tierra de Canaán y disfrutar todas las promesas, el Dios vivo, el renuevo que es Cristo y hoy está en mi corazón, desde aquel día que te recibí como mi Señor y Salvador. Por eso hoy, Jesús, renuevo mío, te necesito, gracias por perdonar mis faltas, mi pecado. Toma el control de todas las áreas de mi vida, llévame cada día a ser esa persona que tú quieres que yo sea, se tú el renuevo de mi vida, vive ahora en mi vida, actúa en mí y a través de mí, para que cada día te honre y muchos conozcan a ese Dios vivo y se acerquen a ti. Gracias, mi Señor, gracias, Jesús porque ahora soy hijo de Dios
26/05/2026
𝐄𝐋 𝐃𝐈𝐎𝐒 𝐕𝐈𝐕𝐎
❞𝐇𝐞 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐢𝐞𝐧𝐞𝐧 𝐝𝐢́𝐚𝐬, 𝐝𝐢𝐜𝐞 𝐉𝐞𝐡𝐨𝐯𝐚́, 𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧𝐭𝐚𝐫𝐞́ 𝐚 𝐃𝐚𝐯𝐢𝐝 𝐫𝐞𝐧𝐮𝐞𝐯𝐨 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐨, 𝐲 𝐫𝐞𝐢𝐧𝐚𝐫𝐚́ 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐑𝐞𝐲, 𝐞𝐥 𝐜𝐮𝐚𝐥 𝐬𝐞𝐫𝐚́ 𝐝𝐢𝐜𝐡𝐨𝐬𝐨, 𝐲 𝐡𝐚𝐫𝐚́ 𝐣𝐮𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐲 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐢𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚❞ (𝐉𝐞𝐫𝐞𝐦𝐢́𝐚𝐬 𝟐𝟑:𝟓)
Pasajes complementarios: Rut 3:13; Jeremías 23:8
Este pasaje se refiriere a nuestro Señor, es una profecía con respecto a Jesucristo, que nos dice que vendrá, será renuevo de David. En la Palabra de Dios lo conocemos también entre tantos nombres como el hijo de David, descendiente de David. Por supuesto que es Jesús en quien se cumple el pacto davídico, que su reino no tendría fin. Dice: “y reinará como Rey”, y notamos que está en mayúscula, será dichoso, hará juicio y justicia en la tierra. Por tanto, dice el profeta que vienen días en que no dirán más “Vive Jehová”, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
El Dios vivo fue el que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto a la tierra prometida, eso lo aclara el versículo 8, y ese es el mismo Dios que hoy vive y hace maravillas, prodigios y milagros en nuestras vidas, en nuestra familia, en su pueblo. Es decir, no nos podemos quedar viendo a Dios como si fuera solo de un pasado, porque Él vive hoy. Eso significa “vive Jehová”. Así lo decían los profetas de Dios como Elías y Micaías, “Vive Jehová en cuya presencia estoy”. De igual manera lo manifestaba Booz.¡El Dios vivo!, es el Dios que hoy está aquí, el mismo que abrió el mar Rojo, que sacó agua de la roca, que hizo descender maná del cielo.
El pueblo de Dios estaba esparcido en los tiempos del profeta Jeremías, se
encontraba disperso, pero ese Dios que estuvo con Moisés siglos atrás, es el mismo que trajo nuevamente a todo su pueblo de todas las tierras para que habitase en su tierra; el Dios que obró en ese tiempo, es el mismo Dios que está obrando hoy. Ahora podemos decir lo mismo: “Vive Jehová”. Esto es posible únicamente por medio del renuevo que es Cristo. Dios vive hoy en nuestra vida por medio de Cristo, esto sucedió cuando le abrimos la puerta de nuestro corazón y le recibimos como Señor y Salvador, desde ese momento pudimos decir: “Vive Jehová en cuya presencia estoy”. Podemos estar en la presencia del Padre solamente por medio de Jesús, quien ahora vive en nosotros y actúa con el mismo poder que en los tiempos de Jeremías.
𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Hoy me acerco a ti, tú eres el Dios vivo, no solo de Moisés, sino también el mío por medio de Jesucristo. El Dios vivo que sacó al pueblo de Israel y lo introdujo en la tierra prometida, el Dios de Moisés, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Eres Dios, eres la respuesta para mi vida, el Dios que hoy me permite entrar también a la tierra de Canaán y disfrutar todas las promesas, el Dios vivo, el renuevo que es Cristo y hoy está en mi corazón, desde aquel día que te recibí como mi Señor y Salvador. Por eso hoy, Jesús, renuevo mío, te necesito, gracias por perdonar mis faltas, mi pecado. Toma el control de todas las áreas de mi vida, llévame cada día a ser esa persona que tú quieres que yo sea, se tú el renuevo de mi vida, vive ahora en mi vida, actúa en mí ya través de mí, para que cada día te honre y muchos conozcan a ese Dios vivo y sea cerquen a ti. Gracias, mi Señor, gracias, Jesús porque ahora soy hijo de Dios".
25/05/2026
𝐂𝐎𝐌𝐎 𝐍𝐈𝐍̃𝐎𝐒
❞𝐘 𝐥𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐛𝐚𝐧 𝐧𝐢𝐧̃𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐭𝐨𝐜𝐚𝐬𝐞; 𝐲 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐢́𝐩𝐮𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐢́𝐚𝐧 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐛𝐚𝐧. 𝐕𝐢𝐞́𝐧𝐝𝐨𝐥𝐨 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬, 𝐬𝐞 𝐢𝐧𝐝𝐢𝐠𝐧𝐨́, 𝐲 𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐢𝐣𝐨: 𝐃𝐞𝐣𝐚𝐝 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐧𝐢𝐧̃𝐨𝐬 𝐯𝐞𝐧𝐢𝐫 𝐚 𝐦𝐢́, 𝐲 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐥𝐨 𝐢𝐦𝐩𝐢𝐝𝐚́𝐢𝐬; 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐭𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐢𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬❞. (𝐌𝐚𝐫𝐜𝐨𝐬 𝟏𝟎:𝟏𝟑-𝟏𝟒)
Pasajes complementarios: Deuteronomio 28:50; Marcos 10:15-16
Como consecuencia de no oír la voz de Dios, de la falta de intimidad con Dios, no hay respeto ni al anciano, ni perdón al niño. Hay atropello hacia al anciano, hay atropello hacia nuestros niños, esto ocurre porque nuestro pueblo ya no oye la Palabra de Dios. El origen del mal radica en la decisión del hombre de despreciar a Dios y a su Palabra.
La Palabra de Dios me describe la reacción de Jesús, viendo lo que estaba aconteciendo, viendo lo que sus discípulos estaban haciendo, que estaban impidiendo que los niños se acercaran a Jesús. Hay muchos niños hoy que se quieren acercar a Jesús, hay muchos niños que quieren saber más de Jesús, que quieren conocer, que se quieren acercar a Jesús, que les gusta que les lean las historias de la Biblia, pero se lo impiden, los adultos se lo impiden.
Jesús ve todo esto: y se indigna. Él está indignado con lo que nosotros estamos haciendo, Él está indignado por el irrespeto, está indignado con aquellos por los que dice: “ Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios”.
Hay que dejar que los niños vayan a Jesús, hay que llevar a los niños a Jesús, no hay que ponerles trabas. Dejemos que los niños busquen a Jesús, dejemos que los niños vayan a Jesús, porque de tales es el reino de Dios, el reino de Dios es Jesús, porque el reino de Dios está en medio de vosotros, el reino de Dios se ha acercado a vosotros. Se está refiriendo Jesús a Él mismo porque los niños son de Dios, porque le pertenecen a Dios, pero Dios quiere eso y por eso Jesús está indignado con nosotros.
Hay que recibir a Jesús como un niño, hay que recibirlo como aquel niño que quiere ira Jesús, para estar con Él, para permanecer con Él, para oír de Él, para aprender de Él.
Algunos dicen que Dios es aburrido, y decimos: “es que la Palabra de Dios a veces estan monótona”. Pero debemos recibir la Palabra de Dios como la recibe un niño. Aquel que es como un niño, aquel que recibe a Cristo como un niño, es aquel que es tomado en los brazos por Él, es aquel sobre quien Dios pone sus manos, es aquel a quien Dios bendice.
𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
"Papá Dios, hoy aprendo que cuando no oigo tu voz, cuando no tengo intimidad contigo, caigo en la maldad, como lo dice tu Palabra. No solo irrespeto al anciano, sino que no perdono al niño y me vuelvo obstáculo para que los niños te busquen, se acerquen a ti. Padre, en mi inmadurez, te he visto como un Dios lejano y ‘aburrido’ y me he olvidado no solo de buscarte como un niño, sino de llevar a mis hijos a tu presencia y aunque quizás no me oponga claramente a que te busquen, sencillamente no lo he procurado como debería. Hoy Señor me dispongo a cambiar eso en mi vida, a buscarte como un niño y así llevar a mis hijos a buscarte con la misma entrega y el mismo amor, a ponerlos en tus rodillas para que te conozcan y te amen, para que no me imiten a mí, sino a ti. Gracias por darme la oportunidad de entender esto en mi vida".