CEO41

CEO41

Compartir

02/03/2026

🥹 No hay p**o, alomejor en otra vida me toca algo más chido, y si no la volvemos a repetir “🥀

Palabras de alguien que alguna vez fue hijo de una madre que no lo quiso, talvez si alguien le hubiera ofrecido un plato de sopa todo hubiera sido diferente 🥀🥀 vine a ver la historia de un monstro pero me encontré con un niño herido 🥀🤧

La paz de un país comienza en casa. 🕊️

21/02/2026

Este pequeño aferrado a un peluche como si fuera su único refugio.

No es solo ternura.
Es necesidad de protección.
Es búsqueda de seguridad.

La herida de rechazo se siente así.

Como cuando no hubo brazos suficientes.
Como cuando aprendiste a consolarte solo.
Como cuando entendiste que era mejor no pedir demasiado.

Y entonces haces lo que puedes para no sentirte abandonado:

Te adaptas.
Te callas.
Te esfuerzas el doble.
Aceptas menos de lo que mereces.

Porque en el fondo solo quieres algo muy básico:
Sentirte elegido.

Por eso esta imagen nos toca tan profundo.
Porque todos, en algún momento, fuimos ese pequeño.

Buscando calor.
Buscando contención.
Buscando un lugar seguro.

La herida de rechazo no se sana buscando más abrazos afuera.
Se sana aprendiendo a sostenerte por dentro.

Tal vez hoy no necesitas que alguien más te abrace.
Tal vez necesitas dejar de soltarte tú.

21/02/2026

A veces la herida de rechazo no se ve como enojo.
Se ve como esto…

Un pequeño buscando refugio.
Aferrándose a lo que le da un poco de calor.

Muchos aprendimos a consolarnos solos.
A no molestar.
A no pedir demasiado.
A abrazar lo que estuviera disponible.

Y crecimos.
Pero la herida siguió ahí.

La herida de rechazo no significa que no fuiste amado.
Significa que hubo momentos en los que no te sentiste visto.

Hoy tal vez no necesitas que alguien más te elija.
Tal vez necesitas elegirte tú.

Abrazar tu historia.
Validar tu dolor.
Y dejar de exigirte ser perfecto para merecer amor.

Sanar empieza cuando dejas de preguntarte
“¿por qué no fui suficiente?”
y comienzas a decirte
“siempre lo fui”.

🧡

08/01/2026

CUANDO ENSEÑAS A TU HIJO A GANAR SU PROPIO DINERO, LE REGALAS ALGO MÁS GRANDE QUE UN JUGUETE

Mi hijo quiere un Nintendo Switch.
Cuando nos lo pidió, le dijimos que era caro y que tendría que ahorrar. No por dureza, sino porque intentamos enseñarle algo que no viene en la caja de ningún juguete: el valor real de las cosas… y del dinero.

En su escuela existe un programa donde los niños pueden crear pequeños negocios. Un día llegó emocionado y nos preguntó si podía vender palomitas caseras para juntar más dinero. Le dijimos que sí, con una condición clara: él sería responsable de todo.

La verdad, pensamos que duraría poco.
Hoy va en su quinta semana vendiendo martes y jueves.

Y lo que ha aprendido vale mucho más que cualquier consola.

1️⃣ Aprendió cómo funciona el dinero de verdad
Le prestamos dinero para arrancar. Calculó costos, materia prima, empaque (eco-friendly, por cierto), fijó precios y, después de su primera venta, pagó su deuda. Sin darse cuenta, entendió capital, costos y ganancias.

2️⃣ Descubrió que vender también es pensar
Probó sabores con su papá, creó dos recetas, hizo encuestas entre sus compañeros, pidió ayuda para diseñar su marca y se dio cuenta de algo poderoso: con etiquetas bonitas, sus palomitas se vendían más. Aprendió que la presentación importa.

3️⃣ Conoció la parte dura del negocio
Aprendió que fiar no siempre funciona, que hay días donde no se vende todo y que la competencia existe (ahora hay niñas vendiendo galletas). Aprendió a organizarse, a prever insumos y a entender que si él no se hace responsable, nadie lo hará por él.

4️⃣ Entendió el valor del trabajo
Esos días se levanta más temprano que su hermano. Prepara, empaca, carga, baja, vende y promociona. Y algo cambió: ahora ve precios pequeños y dice “qué caro está”. Ya no existe el “ándale, cómpramelo, solo cuesta $300”.

Pero lo más importante no es el dinero que ha juntado.

Lo mejor es que descubrió algo que muchos adultos aún no entienden:
que con una idea, constancia y trabajo, puede lograr cosas por sí mismo.

Dice que se siente orgulloso.
Dice que algún día ahorrará para viajar.

Y entonces entiendes que no le estás negando un Nintendo.
Le estás regalando independencia, criterio y confianza en sí mismo.

Porque, como dice el viejo proverbio:
“Dale un pez a un hombre y comerá hoy.
Enséñale a pescar… y comerá toda su vida.”

Y no hay regalo más grande que ese.

¿Quieres que tu empresa sea el Bar mas cotizado en Puebla?
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Página web

Dirección

Puebla
72400