Hidalgo Proyecto Cultural
Maria Sofia Abarca
INVENTARIO DE JARDINES NUEVOS
Mi madre me toma de la mano,
esa mano que puede descolgar una estrella de la noche
para darme de comer, en medio de la huida.
Mi madre y yo estamos solas, entre los gritos indistintos
de la guerra y la pobreza: solo nosotras soñamos.
¿Dónde quedó nuestra casa?
¿Dónde quedó nuestro país?
Mi madre me toma de la mano
y, con paciencia, me saca de a uno
los tiburones de los ojos.
Me acerca a ella, con dulzura,
y me espanta las moscas del corazón.
Recuerdo cuando me dijo que migrábamos
como los pájaros
que hacían nido en mi ventana.
¿Dónde están ahora?
También, han tenido que buscar otro hogar
y resistir el mundo.
Mi madre guía la larga marcha,
me arropa en la noche con sus brazos
y, a veces,
desteje
algunas flores de su vestido
para darme de comer.
Somos dos sobrevivientes
a quienes les han robado el cielo
y les han desplazado el más hermoso de los paraísos.
Nos han despedazado el huerto
donde cultivábamos un futuro.
2
"Desarraigo" y "pérdida"
cantan bajito las manos de mi madre:
su piel se ha vuelto la memoria viva de la esperanza
y, aunque los pies duelan de tanto caminar,
también cantan
bendiciendo la tierra que nos recibe.
Mi madre me protege
y me ha adoptado una hermana:
juntas volveremos a hacer el nido
con la ilusión que juntemos.
Nos haremos cada vez más humanas
y lloraremos por el amanecer
que dejamos,
extrañaremos nuestros colores,
nuestro campo,
nuestra gente
y nuestras constelaciones,
pero seguiremos adelante.
Las lágrimas se transformarán
en el agua que riegue nuevos jardines
y en ellos florecerán las rosas,
crecerán los árboles
y cantaremos de nuevo,
como los pájaros libres que fuimos.
04/03/2026
Silvia Favaretto
L’espatriata
Sono l’espatriata, una donna che ha dovuto far diventare il suo stesso corpo, casa. Casa per sé e per la sua famiglia. Da quando ho dovuto scegliere tra le cianfrusaglie che avevo qualcosa da portare in salvo, nella valigia, ho capito che era troppo poco lo spazio a disposizione, che con me non potevo portare nulla di materiale, solo i ricordi della mia terra, perché la memoria sì è capiente, sì che è quasi infinita.
Nessuno che non sia stato obbligato a vivere all’estero sa la forza che ci vuole. Diventare improvvisamente la straniera, la diversa, perdere lo sguardo amorevole di chi ti conosceva da sempre. In patria non dovevi dimostrare nulla, eri tu e basta, avevi valore in quanto ti era naturale stare lì, eri la figlia di tuo padre e tua madre, abitare lì ti spettava.
Ho attraversato un confine non solo geografico, ma identitario: chi sono io? Mi sono chiesta. Per questa gente che a volte mi pare che mi guardi con diffidenza e con disprezzo: è possibile che nell’attraversare una linea di demarcazione di un territorio, il nostro valore si deprezzi così tanto? Sono diventata cattiva? Sono diventata br**ta? All’improvviso nessuno si fida, nessuno mi crede. All’improvviso devo dimostrare di meritare rispetto. Ho imparato a sopravvivere senza reti, mi sono rotta in mille pezzi e ricostruita. La solitudine è diventata un’abitudine, la lingua inizialmente una barriera insormontabile. Ho imparato a vivere nell’incertezza, mi sono mescolata a questa terra straniera, ho assunto le sue abitudini e a poco a poco l’ho fatta mia, ingigantendo e mitizzando la patria nel mio ricordo, con il potente amplificatore della nostalgia. Poi, col tempo mi sono persino sentita straniera quando sono tornata per delle brevi visite in patria. Ho dovuto mettere le mie radici in me stessa, radici epifite, volanti. Il mio corpo è la mia nazione. Con le mie braccia avvolgo i miei figli, il mio uomo riposa sul mio seno, il mio sorriso fa da scudo ai miei connazionali e apro le braccia anche agli abitanti di questa nuova terra, perché anche qui, ho scoperto, ci sono quelli che si accorgono della mia tristezza, e la accolgono e la cantano.
04/03/2026
Patricia Elizabeth Naveda Suárez
Raíces Desarraigadas
Raíces desarraigadas, corazones que sangran...
Mujeres y niñas, silenciadas..
olvidadas...
En tierras extrañas, buscan refugio
el miedo y la xenofobia, las persiguen como un espectro
La travesía... in****no...
un laberinto de dolor
Donde la dignidad es pisoteada, y la esperanza se desvanece...
En sus ojos, brilla una lágrima...
Una protesta silenciosa...
un grito sin escucharlo...
Con manos heridas, trabajan en la sombra
Sin derechos..
sin voz, sin un futuro claro...
En su interior, arde un fuego
Una llama de resistencia, que no se apaga
La sociedad las juzga, las critica, las excluye...
Ellas, con sus cicatrices, concertidas en eternas luchadoras por destino o por opción...
Buscan un mundo más justo...
un mañana mejor
Donde la igualdad y la justicia, no sean solo un sueño
Raíces desarraigadas, alas que vuelan
Mujeres y niñas, unidas, invencibles...
Su lucha... es nuestra lucha,
su voz... es nuestra voz... por su libertad
Un grito que resuena... en la consciencia de cada una de nosotras...
Un llamado universal...
04/03/2026
Lurima Estevez Alvarez, Cuba
Chile marcó mi vida
En Chile tuve una hermosa hija
nacida de la euforia, las sonrisas
y el amor encumbrado,
fui testigo del látigo del desamparo,
el hambre, la perfidia,
los celos malintencionados
destrozaron mi cuerpo y mi mente,
crecí mujer emigrante,
y como los emigrantes,
mi voz fue desoída,
mi suelo pisoteado,
mi pico cortado,
mi destino doblegado
por cabezas traidoras, mañosas,
el ojo de las parcas me miraba,
seguía mis pasos inseguros,
tan inseguros
como el pavimento de las calles
cualquier lugar de Chile
una misma historia,
nacían hombres inconformes,
incondicionales a la saliva pegajosa
de los lagartos verdes,
y las venas de mi cuerpo explotaron,
se avecinó la sangre
que chorreaba, chorreaba,
chorreaba por mis ojos, mi boca,
mi vientre,
caminar era imposible,
respirar con la nariz
cubierta por las llagas
purulentas y cobardes,
Chile marcó mi vida,
los pies y las manos que aceptaron acompañarme,
ablandaron su carne,
empedregaron su alma,
esos pies y manos que me ignoran,
se burlan,
pretenden quebrar las murallas
del sueño,
la armonía, las risas,
esos pies y manos ya no más humildes
sino ensañados
como sicópatas manipuladores de mentes
y almas,
Chile marcó mi vida,
fundió el veneno
de la araña de rincón
con mis huesos,
Chile marcó mi vida,
pero hoy gritaré libremente
que lo aparto y me aparto.
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