NURR LINHA
03/06/2026
La esposa prefiere que su marido esté fuera de casa en lugar de en casa.
01/06/2026
—Bebe un poco, te ayudará a sentirte mejor —dijo Aiko con una suave sonrisa.
Haruto tomó la taza y miró a su esposa con profunda gratitud. Durante muchos años de matrimonio, siempre había creído que Aiko era la persona más fiel de su vida.
Sin embargo, detrás de aquella sonrisa, el corazón de Aiko estaba lleno de inquietud. Durante los últimos meses había mantenido una relación secreta con otro hombre. Al principio solo eran conversaciones ocasionales por mensajes, pero poco a poco se convirtieron en algo más profundo.
Cuando Haruto se quedó dormido por efecto de la medicación, el teléfono de Aiko vibró. Había llegado un mensaje de aquel hombre.
—Te extraño. ¿Cuándo podremos volver a vernos?
Aiko observó la pantalla durante un largo momento. Luego miró a su esposo enfermo, que parecía tan vulnerable. Por primera vez, la culpa que había estado reprimiendo durante tanto tiempo surgió con una intensidad abrumadora.
Recordó cómo Haruto siempre había trabajado duro por su familia, cómo la había acompañado en los momentos difíciles y cómo nunca la abandonó cuando ella misma estuvo enferma años atrás.
Aquella noche, Aiko permaneció sentada junto a la cama hasta altas horas. Comprendió que su infidelidad no solo significaba una traición a su esposo, sino también la destrucción de una confianza construida a lo largo de muchos años.
Con las manos temblorosas, abrió el mensaje y escribió una breve respuesta:
—Lo siento. No podemos seguir con esto.
Después de enviarlo, apagó su teléfono. Las lágrimas comenzaron a deslizarse lentamente por sus mejillas. Sabía que sus errores no desaparecerían de la noche a la mañana, pero aquella noche decidió enfrentar la realidad e intentar reparar lo que aún podía salvarse.
Bajo la cálida luz de la lámpara, volvió a tomar la mano de Haruto mientras dormía. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que estaba tomando la decisión correcta.
31/05/2026
Una noche tranquila
La lluvia caía suavemente sobre la ciudad mientras las luces cálidas de la habitación creaban un ambiente acogedor. Después de una larga jornada, una mujer descansaba sentada al borde de la cama, envuelta en una toalla blanca tras una ducha relajante.
Sobre la mesa, un teléfono permanecía en silencio. Por primera vez en todo el día, no había reuniones, llamadas ni obligaciones urgentes. Solo existía el sonido de la lluvia y la tranquilidad de la noche.
Ella observó la habitación en silencio, dejando que sus pensamientos viajaran libremente. Había sido un día lleno de desafíos y decisiones importantes, pero ahora todo parecía más ligero.
De repente, la pantalla del teléfono se iluminó con un mensaje de una vieja amiga:
—¿Cómo fue tu viaje?
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Tomó el teléfono y respondió:
—Fue agotador, pero por fin puedo descansar.
Dejó el teléfono nuevamente sobre la mesa y miró hacia la ventana. La lluvia continuaba cayendo, pero ya no le preocupaba nada. En ese instante, disfrutó de algo que había echado de menos durante mucho tiempo: la paz.
La noche apenas comenzaba, y por primera vez en mucho tiempo, se sintió completamente tranquila.
Tengo un novio tímido, ¿cómo puedo lograr que me toque con delicadeza?
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