Romeo Rivadeneira

Romeo Rivadeneira

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12/08/2025

👉👉 El v**e me quitó todo. A dos amigas, a mi novio… y a un pulmón. Hoy solo me queda contarte mi historia, para intentar salvar a la mayor cantidad de gente posible. Tú todavía estás a tiempo de no arruinar tu vida.

Tenía 23 años cuando probé un v**e por primera vez. Fue en una reunión con amigas. Me dijeron que “estaba de moda”, que todos lo usaban, que no pasaba nada porque “no era como fumar cigarros”. Y yo, ingenua, pensé que tenía razón… que era algo inofensivo, incluso “cool”.

Al principio, solo lo usaba en fiestas. Después, en el trabajo, para relajarme. En cuestión de meses, ya era todos los días. No me di cuenta de que estaba inhalando aceites, químicos y metales pesados que poco a poco iban quemando mi pulmón por dentro.

Hace unas semanas, con apenas 26 años, un neumólogo me dio la noticia:
—Tu pulmón derecho ya no sirve. Está colapsado. No puede oxigenar tu cuerpo.

Me explicó que tenía fibrosis pulmonar avanzada y áreas destruidas por neumonía lipoidea, una inflamación provocada por las sustancias del v**e. En pocas palabras: aunque el pulmón sigue dentro de mí, está mu**to.

Ahora me falta el aire al subir escaleras, no puedo correr, y cada tos me recuerda que me quité la vida poco a poco. Perdí amigas que también enfermaron, perdí a mi novio que no soportó verme así… y perdí mi salud para siempre.

Te lo digo desde el dolor más profundo: no caigas en la misma trampa que yo. No importa lo “bonito” que huela, ni lo “cool” que parezca. El v**e no es un juego. Y a mí me quitó todo.

La imagen fue creada con fines ilustrativos y no corresponde a una fotografía real.

29/03/2025

¿Has sentido ese cariño de los gatitos…?

Los gatos tienen una forma única y especial de demostrar cariño. A diferencia de los perros, que son efusivos y expresivos, los gatitos nos enseñan que el amor también puede ser sutil, independiente y, a la vez, profundamente sincero.

Ese pequeño roce de su cabeza contra tu mano, los suaves parpadeos que te dedican desde la distancia o el simple hecho de que elijan dormir a tu lado son señales de un afecto genuino. No necesitan palabras ni gestos exagerados; su amor es silencioso, pero real.

Sentir el cariño de un gatito es comprender que el amor no siempre se mide en abrazos o besos, sino en compañía, en confianza y en pequeños detalles que, aunque discretos, significan mucho. Es un recordatorio de que, en la vida, lo más valioso a veces se encuentra en lo simple y en lo que no exige nada a cambio.

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