Centro de Estudios Convivencia - CEC

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19/05/2026

NOTA DEL CENTRO DE ESTUDIOS CONVIVENCIA

Hoy, 19 de mayo de 2026, a las 3:30 pm se presentó en la casa de Dagoberto Valdés Hernández el Mayor John, que es el oficial de la Seguridad del Estado asignado para “atender” al Centro de Estudios Convivencia - CEC en Pinar del Río, Cuba. El objetivo era informarle que mañana, 20 de mayo, no podía ir a La Habana, ni salir del municipio, debido a que el gobierno de Donald Trump había dicho que mañana será el último día de la Revolución y una serie de amenazas contra nuestro país. Que como se estaban organizando actividades para el día de mañana, con ese motivo venía a informar de esa decisión que incluía a Yoandy Izquierdo y demás miembros del equipo de Convivencia.
Continúa el hostigamiento los miembros del Centro de Estudios Convivencia.

NO ES MALA EJECUCIÓN, ES SU ESENCIA | Centro de Estudios Convivencia 18/05/2026

NO ES MALA EJECUCIÓN, ES SU ESENCIA
Por Dagoberto Valdés Hernández
Lunes, 18 de mayo de 2026

El marxismo, el socialismo, el comunismo, tal como lo hemos conocido en la práctica, es un desastre, un fracaso. Va contra la naturaleza humana y contra los valores fundacionales y la matriz de inspiración cristiana de nuestra cultura y nacionalidad.

No ha sido un fracaso porque ha sido mal aplicado sino porque, en su esencia, intenta organizar la sociedad, por lo menos, sobre seis factores que van contra la dignidad humana, la convivencia pacífica y la libre búsqueda del bien común:

1. Va contra la naturaleza humana, porque va contra la libertad que es inherente de toda persona. Hace de los seres humanos un instrumento al servicio del Estado.

2. Va contra el carácter emprendedor y los anhelos de progreso y desarrollo de todo ser humano, instaurando un engendro que llama economía estatalizada y centralizada, que ha sido ineficiente y empobrecedora, que no ha funcionado.

3. Va contra la sociedad, porque intenta basar las relaciones humanas sobre la lucha de clases, busca eliminar al oponente, promueve el odio y la exclusión al que piensa y actúa diferente, fomenta la delación entre vecinos y compañeros de estudio o de trabajo. Usa la represión para aplastar toda discrepancia. Va contra la amistad cívica y la paz social, porque no puede haber paz sin justicia y sin libertad.

4. Va contra la vida en la verdad y contra la virtud, porque instaura la vida en la mentira, la simulación y la doble moral. Fomenta la pérdida de valores morales y destruye las virtudes cívicas, cayendo en un relativismo moral en el que “vale todo” con tal de alcanzar sus fines.

5. Impone la ideología socialista como única e irrevocable, como precepto constitucional inviolable, como “dogma de fe” y como único modo de vida, como si fuera una “religión secular” en una especie de “teocracia” o “ideocracia”: una sola ideología impuesta por la fuerza del poder.

6. Va contra la espiritualidad, la fe en Dios y la religión, porque deseca el alma con un materialismo llamado “histórico” y considerado “dialéctico”, que ha sido negado por la misma historia y por la verdadera dialéctica. Inculca un ateísmo militante, persigue a la religión y va contra toda apertura del ser humano a su propia trascendencia y a la libre búsqueda del Trascendente Dios.

Esta crítica no es solo teórica, sino que ha sido la experiencia de vida de muchos pueblos, y también de nosotros los cubanos durante estos últimos 67 años. Esta crítica no va contra las personas que han “creído” en esta ideología con buena voluntad, es un llamado de alerta frente a lo que puede volver disfrazado de “nueva versión”, de “nuevo experimento”, de otro “ahora sí vamos a construir el socialismo”, de una “mejor ejecución” evitando “los errores y tendencias negativas” del experimento anterior que tuvo más de seis décadas para rectificarlos, pero que no pudo, porque no quiso y porque no puede, porque no se puede cambiar la esencia del sistema que es por naturaleza irreformable.

Propuestas

Dicho lo anterior, no podemos quedarnos en el lamento y la queja infértil. Cuba tiene en sus raíces fundacionales, en el alma de la nación y en las enseñanzas de sus patricios, especialmente del Padre Varela y de José Martí, todos los fundamentos filosóficos y antropológicos, políticos, cívicos y económicos, que necesitamos para reconstruir nuestra Patria y sanar el daño antropológico causado por el totalitarismo comunista.

Hoy quisiera centrarme en los cimientos humanistas del Apóstol de Cuba con las siguientes propuestas que hago en mi tesis doctoral, y que responden a cada una de los daños anteriormente relacionados:

1. Ante la despersonalización inducida y el colectivismo masificador en Cuba, que lesionan o debilitan sus facultades: cognitiva, emocional y volitiva, así como sus dimensiones ética, social y espiritual, consideramos que pueda servir de inspiración: la primacía, la dignidad y el desarrollo integral de la persona humana, primer eje y fundamento del humanismo martiano. Lo que podemos resumir en el muy conocido y ya citado pensamiento de Martí de que «la ley primera de la República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre», que no es un postulado aislado, sino la esencia y el pivote central de toda su antropología.

2. Ante la vida en la mentira, la doblez, la crisis de valores y virtudes, la ausencia de una eticidad que aporte coherencia a la vida, que han sido consecuencia de la opresión y el intento de simulación y reescritura de la historia, puede servir de inspiración y base, el segundo eje del humanismo del Apóstol que es el edificio de la eticidad martiana cuyas columnas son los principios, los valores y las virtudes, especialmente: el amor, la dignidad, la libertad, la justicia, la verdad, la bondad, la belleza, el perdón, la paz y la felicidad.

3. Ante la lucha de clases implantada como forma de vida de la nación, la exclusión del diferente, la criminalización de la discrepancia, y la depauperación extrema del país, sumergiéndolo en unas condiciones infrahumanas de vida, pudiera servir de inspiración y base la búsqueda del bien común que podemos resumir en aquella «fórmula del amor triunfante: con todos y para el bien de todos». Tampoco esto es un postulado aislado de Martí, sino que, precisamente propone inscribirlo en los emblemas nacionales porque es el tercer gran pivote de su antropología.

4. Ante el materialismo reductivo de la condición humana, el ateísmo y la superstición que asfixia, esteriliza y seca al cubano y a la nación, sumiéndolos en una inmanencia infértil, puede servir de inspiración y base el cuarto eje del humanismo martiano: la dimensión trascendente de la persona humana, el cultivo de su espiritualidad, de su fe, de su religiosidad de inspiración cristiana. Esta dimensión airea, fecunda y eleva los otros tres ejes del proyecto antropológico martiano, dando cohesión e integración holística a todas las facultades y dimensiones de la persona del cubano.

5. En resumen, que ante el fracaso de una filosofía marxista leninista con perfiles caribeños propios, léase más “voluntarista” y pragmática, acomodaticia y por su aplicación totalitaria en un sistema articulado, con una doctrina impuesta con todo el poder del Estado y una “ideología” justificadora convertida en “religión secular” proponemos, como iluminación y motivación, los fundamentos filosóficos antropológicos de Martí.

En efecto, proponemos este proyecto humanista de José Martí para que sirva de inspiración y base para los procesos de conversión y sanación antropológica, especialmente orientando los proyectos educativos que contribuyan a
promover un desarrollo humano integral, una ecología humana para el bien de todos, que conduzcan a la nación cubana a una verdadera democracia de calidad.

Cuba tiene todo lo que necesita para reconstruir la nación y sanar su alma sin recurrir, nunca más, a ideologías y sistemas extraños a nuestra cultura e identidad.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

(Ilustración: Monumento a las víctimas del comunismo en Praga. Escultor: Olbram Zoubek (2002).

NO ES MALA EJECUCIÓN, ES SU ESENCIA | Centro de Estudios Convivencia El marxismo, el socialismo, el comunismo, tal como lo hemos conocido en la práctica, es un desastre, un fracaso. Va contra la naturaleza humana y contra los valores fundacionales y la matriz de inspiración cristiana de nuestra cultura y nacionalidad

Sociedad civil cubana: roles e inclusión | Centro de Estudios Convivencia 14/05/2026

: roles e inclusión
Yoandy Izquierdo Toledo | 14 mayo 2026


​Existen dos puntos pregonados durante mucho tiempo por la sociedad civil cubana, esa que le tenemos que agregar un adjetivo redundante: sociedad civil independiente, por aquello de la necesidad de ponerle apellido para no confundir con las organizaciones políticas y de masa del gobierno.

Se trata de dos puntos que, recurrentemente, he tratado en otras columnas, pero que no dejan de ser relevantes y muy actuales, sobre todo en el momento histórico que vive Cuba. Incertidumbres, protagonismos y descalificaciones no pueden dejar a un lado estas dos cuestiones: 1. La diferenciación de roles; y 2. La inclusión.

La diferenciación de roles es para el cubano un punto flaco. Me doy cuenta que no es solo un fenómeno dentro del activismo y la sociedad civil, sino parte de la cotidianidad. ¿Por qué digo esto? Porque esa especie de “todología” que a veces nos caracteriza va en detrimento de la calidad de ciertos procesos y no debemos confundirla con la capacidad humana de adaptación. La adaptación, aunque es positiva, es otra cosa muy distinta a esta de hacer de todo, aún sin estar preparados.

La diferenciación es sinónimo de especialización y, obviamente, sobre un tema, para desarrollar una tarea o asumir una responsabilidad, un especialista podrá hacerlo mejor porque se ha preparado mejor en esa esfera. La repartición de tareas y responsabilidades conduce a la eficiencia. Todos no debemos hacer de todo, porque si bien podemos dominar varias áreas del conocimiento y desempeñarnos en algunas de ellas, debemos tener la suficiente humildad para discernir dónde somos mejores y aportar ahí donde somos más útiles. Creer que podemos opinar sobre todo, escribir de cualquier tema, participar en cualquier evento, sea de la índole que sea, desconoce el trabajo en equipo donde cada uno aporta y silencia la voz del otro, a quien no le damos la oportunidad de demostrar cuál es su punto fuerte.

Una de las causas que provoca esta pérdida de identidad podría ser, dentro de la Isla, la falta de reconocimiento de todos los actores de la sociedad civil en un registro de asociaciones donde cada grupo presente su identidad, sus propuestas, su nicho de trabajo, sus objetivos y sus actividades. Entonces, al no conocer que este o aquel grupo se especializa en esta o aquella función, los mismos que se conocen asumen el rol de todos, aún sin ser los más indicados. Es válido decir que, desgraciadamente, a veces ese desconocimiento es ex profeso, por conveniencia, por rencillas, por ansias de llegar primero, desconociendo que lo más importante en el arte de la política es servir, no protagonizar. Pero los cubanos hemos sufrido tantos años de autoritarismo y caudillismo que tal pareciera que lo replicamos desde los espacios que llamamos libres e independientes.

En la diáspora cubana quizá podamos ver con más claridad el fenómeno del que hablamos. Podría ser por la necesidad de amplificar el mensaje al estar fuera, por el acceso a redes de intercambio más seguras y con mayor alcance o por un concepto erróneo de que los de adentro necesitamos ser orientados. En cualquier caso, es más visible en el exterior que una persona haga muchas cosas, sea especialista en n-materias, a veces incluso con unas autodenominaciones poco modestas.

La diversidad es la principal fortaleza de la sociedad civil, y con esta tendencia de que una sola persona o un grupo reducido de personas, asuma tanto la representación como la gestión y ejecución de todo, se va convirtiendo la fortaleza en debilidad. Para lograr una diferenciación de roles efectiva en la sociedad civil cubana se requiere pasar de una cultura del activismo voluntario a una de gestión institucional verdaderamente profesional; que comprenda un diseño de organigramas más trabajados en equipo, un manual de funciones más plural sin falsos liderazgos ni exacerbación del líder, y una formación especializada a través de la capacitación.

El segundo punto, casi consecuencia de esa falta de diferenciación en cuanto a identidades y roles, es también la falta de inclusión que es notable en proyectos que pretenden alcanzar grandes objetivos. En Convivencia hemos usado en distintas ocasiones una frase que aplica perfectamente a la situación actual: “No importa por dónde comience a armarse el rompecabezas nacional, lo importante es que todas las piezas estén sobre la mesa”. Es obvio que el orden de las reformas sí tiene importancia. La frase se refiere al liderazgo en esa “armadura”, siempre y cuando se cuente con todos. Este elemento también se está viendo erosionado: la atomización de la que hablaba hace unos días y el vicio de asumir que nuestra voz es la voz de todos, excluye, ipso facto, la pluralidad, para erigir nuevos mesías.

En estos tiempos he escuchado mucho las preguntas ¿por qué hablan por mí? ¿Quién firmó por mí? O las quejas de: “conmigo no contaron”, “ese ha sido mi tema durante años y nadie me consulta”, “están olvidando todo el trabajo anterior”, entre otras. Ante todas estas actitudes, que responden a una consecución de hechos y un protagonismo de ciertos actores, vuelve a ser válido el llamado a la ética de la responsabilidad, que no es superfluo, ni baladí, ni poca cosa. Es esencial. Pero desgraciadamente la cuestión ética la hemos visto un tanto apartada de la política y de la sociedad civil. Algunas propuestas o enfoques, se centran más en el impacto mediático que en el contenido, más en el tráfico de influencias y el posicionamiento que en el esfuerzo, más en un interés personal que en la verdad y la libertad para todos.

No estamos en tiempos de improvisaciones ni de egos. Debemos aprender a decir “no”, a desterrar esa tendencia a aceptar cualquier tarea aunque no nos competa. La especialización requiere cultivar la disciplina de respetar la diversidad de roles. Hay que valorar más la calidad del resultado que la cantidad de tareas asumidas con mediocridad.

Ambos aspectos, diferenciación de roles e inclusión plural, hacen de la sociedad civil un entramado más fuerte, más eficiente y más resiliente. Se trata, en última instancia, de un ejercicio de humildad democrática: reconociendo que el éxito de la causa común, que es la verdadera libertad de Cuba, pasa por ceder espacio, confiar en el talento de todos y profesionalizar la esperanza.

Sociedad civil cubana: roles e inclusión | Centro de Estudios Convivencia Existen dos puntos pregonados durante mucho tiempo por la sociedad civil cubana, esa que le tenemos que agregar un adjetivo redundante: sociedad civil independiente, por aquello de la necesidad de ponerle apellido para no confundir con las organizaciones políticas y de masa del gobierno

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