Que Jeringa
27/10/2025
Este homenaje es para ti.
Por Sergio Vergara
Hoy celebramos la vida de una mujer que no ha vivido simplemente los años… los ha peleado, los ha sentido, los ha amado y también llorado. Hoy cumple años nuestra Belia, nuestra vieja la famosa doña Ofe, la rusa, la matrona de esta familia enorme que Dios y la vida le han regalado. Y aunque ahora esté en San Juan, en el terruño donde todo comenzó, queremos que desde la distancia sienta que aquí estamos todos, sus hijos, sus nietos, sus bisnietos, sus hermanos del alma, abrazándola con el corazón y con la memoria.
Mi vieja, usted ha sido una mujer de carácter recio, de esas que no se doblan fácil, de esas que aprendieron a caminar descalzas pero con la cabeza en alto. Crió una manada, como decimos nosotros, entre risas, regaños, remedios caseros, café caliente y amor sin medida. Fue madre, abuela, enfermera, cocinera, consejera, juez y también refugio. En sus ojos se guarda la historia de tantas batallas ganadas, de hijos levantados con esfuerzo, de noches sin dormir, de mañanas madrugadas por el deber y por el amor.
Ha llorado pérdidas que sólo una mujer fuerte podría soportar: hijos que partieron antes de tiempo, hermanos que se fueron dejando silencios difíciles de llenar. Y aun así, siguió. Con el alma herida pero con la fe completa, porque usted siempre ha sabido que la vida también se sigue por los que se quedan, por los que la miran como ejemplo.
Hoy, con los años encima y las fuerzas un poco menos firmes, la vida le ha suavizado la mirada y el corazón. Esa fortaleza que antes gritaba, ahora susurra ternura. Se ha vuelto más sensible, más callada, y sin embargo, más grande que nunca. El año pasado se fue la tía Tere, su compañera de batallas, de secretos y carcajadas. Y sabemos que desde ese día hay un huequito en su alma. Pero también sabemos que en cada recuerdo de Tere, vive usted otra vez su juventud, sus caminos, sus aventuras.
Hoy está allá en San Juan, en esa tierra caliente que también la extraña cuando se va. Está lejos de muchos de nosotros, pero no sola, porque la rodean los recuerdos, los rezos, las risas viejas que dejó sembradas, y el infinito cariño de esta familia que usted formó con sus manos, con su sudor y con su corazón.
Por eso, en este día, queremos decirle gracias. Gracias por cada plato de comida servido con amor, por cada regaño que también fue enseñanza, por cada abrazo que curó más que cualquier medicina. Gracias por enseñarnos a ser fuertes, pero también a ser nobles. Por mostrarnos cómo se ama a la familia, aunque duela, aunque canse. Gracias por tantos años de vida, de lucha y de entrega.
Hoy la celebramos, mi vieja. Celebramos sus arrugas llenas de historias, sus manos que han trabajado más de lo que cualquiera puede imaginar, sus ojos que lo han visto todo y aún tienen luz. Aunque estemos lejos, la pensamos, la nombramos, la extrañamos y la honramos.
Que Dios le regale salud, calma en el alma y la certeza de que no está sola. Que sienta que la abrazamos desde aquí, que la llevamos en la sangre, en los apellidos, en los gestos, en la forma en que reímos, en la manera en que decimos su nombre.
Feliz cumpleaños, doña Belia. Feliz vida a la mujer que lo ha sido todo para nosotros.
Con todo el amor del mundo,
Su familia que la adora.
24/10/2025
Los estudiantes de hoy no se imaginan lo que fue estudiar en los años 80 y 90. Los útiles escolares empezaron a modernizarse y los comerciales por televisión no dejaban de anunciar las novedades.
"Nuevos cuadernos preforrados", decían los comerciales de la cadena 1 y cadena 2 😀... Y entonces ya no queríamos el cuaderno tradicional de Norma, que parecía de cartón y cuyas hojas amarillas nos hacían sentir el alumno pobre de la clase. Su Forro estaba destinado a doblarse y sus hojas a enrollarse, pero nuestros padres encontraban la solución forrandolos con papel regalo o colocándole encima un forro plástico de variados colores; eso lo toleramos un tiempo pero las propagandas hacían mella en nuestro infantil cerebro y empezamos a desear la modernidad.
Bastaba con asomarse a "Cali Costa" para ver con nuestros propios ojos nuevos cuadernos con portadas infinitas: los Pitufos, Tom y Jerry, Conde Patula, Barby, Ositos Cariñositos, pantera Rosa, en fin... Pero había un problema: no todos podían acceder a cuadernos que resultaban más caros. Para la época era un lujo inalcanzable, pero se valía soñar.
Los útiles escolares creaban una brecha imaginaria, latente entre estudiantes. Algunos sólo miraban de reojo los cuadernos preforrados; los colores Prismacolor doble punta, 12 unidades que resultaban ser 24 colores que presumían algunos compañeros y que jamás prestaban; reglas en 3D, que para entonces no se llamaban así, pero al moverlas se movían sus dibujos, y veíamos a Popeye comerse su espinaca y pegarle a Bluto o ver correr a Oliva 🤣. Algunos con vergüenza sacaban su regla humilde de madera, otros enseñaban una que tenía las tablas de multiplicar y si la movian salía el resultado. No faltaba el afortunado que traía su moderna lonchera y en el recreo sacaba un Sándwich de queso y mortadela ( también un lujo para la época); su termo tenía doble tapa y podría quedarse en el piso sin caerse, mientras el humilde llevaba una especie de cantimplora plástica y redonda que amontonaba en un rincón del salón, junto a los otros humildes descomplicado que llevaban un pote de avena quaker con agua congelada 😀.
Ahora bien, ese fue el viacrucis de la primaria. Hablemos de nuestra llegada al bachillerato: un grupo de niños sintiéndose grandes porque ya escribíamos con bolígrafo. 1 rojo para los títulos y otro que podía ser azul o negro a nuestro libre albedrío ( mágico momento). Y entonces las propagandas lo vuelven a hacer, anuncian los bolígrafos " Alegro" . Un distinguido bolígrafo a rayas, moderno, sofisticado y más caro. Todos lo querían, pocos lo tenían; paralelamente podríamos tener una libreta 5 materias, argollada, gorda y símbolo de nuestro crecimiento.( Al fin de cuentas resultaba un fiasco porque había pocas hojas para cada materia y terminábamos metiendo ahí las asignaturas que menos nos exigían escribir). En libretas aparte teníamos matemáticas, Español y sociales y ojalá las libretas fuesen Jeen Book, la joya de la corona. Libreta que te daba estatus, glamour y seguridad.
El bachillerato incluye muchas materias, que en este caso las dictaban diferentes profesores, cada uno exigía un libro. Un grupo de libros que nuestros padres no podían comprar y entonces se limitaba a comprarnos el de matemáticas y el de español ( algunas veces de segunda), el dinero no alcanzaba para tanto decían, para colmo de males el profesor de sociales pedía algo que se llamaba " Ciencias Sociales Integrada". Dos enormes tomos, tan pesados como caros.
Vaya que padecimos, no había internet para consultar. Nuestro Google era Lexis 21 o el diccionario Lorousse Ilustrado y nuestro chat JPT era la biblioteca municipal.
Cuando nos colocaban un trabajo serio, habia que entregarlo escrito en máquina de escribir. No en todas las casa había una y por eso muchos pagaban por transcribir su trabajo a máquina. ( Lo que hoy equivale a una impresión). Lo curioso es que la máquina de escribir no admitía errores, debías ser muy cuidadoso, porque si escribías mal una palabra no podías borrar, y si lo intentaba podrías romper la hoja. Las enmendaduras se veían terrible pero llegó el frasquito mágico: el "Líquid Paper" una novedosa sustancia que cubría el error y te permitía escribir de nuevo. Lo había en dos presentaciones: uno con brochita y otro en forma de bolígrafo, piponcito y curiocito, y culpable de un sobrenombre para quienes tuvieran barriga extraña.
.. Ah y como olvidar los bolígrafos de varias minas que ponían en tus manos hasta cinco bolígrafos en uno, y los portaminas que llegaron para ser un lápiz de categoría. Vaya época tan complicada y a la vez tan sencilla porque nuestros sueños y anhelos se centraban en mejores útiles escolares!.
Hoy día nuestros estudiantes tienen todo al alcance de la mano, sus padres mejores condiciones económicas. Sin embargo la felicidad vivida en medio de la escasez de aquellos años no se compara con nada. Y como dice el dicho. Nadie nos quita lo bailao.
Un día como hoy partiste de este mundo dejando un vacío difícil de llenar. Con tan pocos años vividos mucho lograste, mucho soñaste y edificaste; pensando en un porvenir que pensabas tener; sin miedo a perder; pero con un destino que no pudiste preveer.
Le apostaste a la vida y aunque solo estuviste en ella 33 años, te bastaron para dejar huella; un ejemplo de tenacidad; de lucha, pero también de buen humor, de sonreír al mundo, de goce, parranda y locuras; como si muy en el fondo la vida te impulsará a disfrutar a prisa lo que después no habrías de tener. Hoy la Inteligencia Artificial nos permite tener la ilusión de verte en movimientos, de volver a ver tu sonrisa y la profundidad de tu mirada... Entonces te saludo, te abrazo, te añoro y te bendigo.
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